El día de La Candelaria

Por Patricio Cantón Figueroa

México se ha distinguido por poseer una rica gama de tradiciones, muchas de las cuales han permanecido a través de los años en el gusto de la gente. Algunas de ellas datan de muchos siglos, como es el caso de la Candelaria.

La Iglesia Católica Romana celebra el día de la Candelaria el 2 de febrero. Como festival cristiano, celebra lo que ahora se conoce como la Presentación del Señor, cuando el niño Jesús fue llevado a presentar al Templo por sus padres, de acuerdo a la costumbre judía.

El día de la Candelaria se celebra cuarenta días después de la Navidad. Con su festejo, culmina el ciclo de festividades de la Navidad. El motivo de esta celebración, por tanto, es de tradición religiosa, ya que es cuarenta días después de nacido Jesús en Belén cuando sus padres, José y María, lo llevaron al Templo de Jerusalén para ser inscrito como judío.

En esta fecha se realiza el "levantamiento del niño" en prácticamente todas las ciudades y pueblos del país, el cual consiste en llevar imágenes del niño dios y bendecir los templos, y en levantar y guardar las figurillas del nacimiento hasta el siguiente año.

Además, las personas a quienes tocó el "niño" al partir la rosca de Reyes el 6 de enero, están obligadas a invitar tamales y atole en esta fecha a todos los concurrentes. Así, tenemos que partir la rosca implica un compromiso para quienes encuentran la figura representativa del niño Jesús. Obligación que ha de cumplirse puntualmente el día de la Candelaria.

Aunque parte de la tradición se ha ido perdiendo en las grandes ciudades, en muchas comunidades del país se mantiene fielmente este compromiso, que va más allá de ofrecer tamales y atole, puesto que ser padrino o madrina del niño de la rosca -y padrino o madrina son aquellos que lo encuentran -, implica cuidar de él como lo hace cualquier padrino con su ahijado, y esa obligación comienza por vestirlo.

Los padrinos llevan a sus ahijados -los niños dios- a los puestos de los mercados y casas que anuncian sus servicios con el consabido letrero de "Se visten Niñitos Dios y Niñitos de Rosca", donde escogen el ajuar que ha de vestir el niño.

En la ciudad de México, el mercado de la Merced es el lugar al que tradicionalmente acuden los padrinos para que les vistan a su ahijado, si bien vestir niños dios es un servicio que también se presta en la mayoría de los mercados populares de la ciudad, así como en muchas casas particulares.

Los atuendos que se usan más frecuentemente para vestirlos son los siguientes:

" Santo Niño de Atocha, con su báculo y sentado en una sillita.
" Niño de las Palomas, con un ropón blanco y una paloma entre sus manos.
" San Francisco, con sandalias y hábito café, abrazando un animalito.
" Niño de las Azucenas, con túnica blanca y una vara de azucena entre sus manos.

El 2 de febrero, ya con el niño engalanado, se le deposita en una canasta con flores y es llevado por el padrino y los compadres -los dueños de la casa en donde se partió la rosca -, a la iglesia en la que, en una misa solemne, recibirá la bendición.

Después de la misa se retorna a la casa del "niño", donde se partió la rosca, para celebrar el acontecimiento con los tamales y el atole. Obviamente, los gastos corren por cuenta del padrino.

Para algunos grupos indígenas, este día se bendicen las mazorcas que van a servir de semillas para la próxima temporada de siembra. Para otros pueblos indígenas, todo se purifica en esta fiesta, desde la conmemoración del fin de la cuarentena de María y la presentación de Jesús en el Templo, hasta las semillas del maíz, frijol, trigo y otros cereales que serán sembrados ese año; todo esto, pasando por la bendición de las velas que serán usadas para que el alma de algún difunto tenga una luz que lo acompañe en el más allá.

Es importante señalar que esta fiesta coincide con las celebraciones de Tláloc y su hermana Chalchiutlicue (dioses del agua entre los aztecas), donde se efectuaban sacrificios de niños. Incluso, es posible que exista un vínculo de la tradición de los compadres de rosca de reyes con la fiesta de Huauhauiltamalqualiztli, que se realizaba a la mitad del décimo octavo y último mes del año Izcalli, en la que se comían tamales por todos los pueblos, en todas las casas, y toda la gente se convidaba entre sí.

En nuestros días, todavía se puede observar este sincretismo en Coatetelco, Morelos, así como en muchos otros pueblos del centro de México, en los que se acostumbra poner en los altares ofrendas de comida como pipián y tamales de "ceniza", llamados tlaconextamalli, los cuales, una vez bendecidos, se reparten entre los asistentes y una parte de esta ofrenda es llevada a un cerro cercano, donde se la deposita en una cueva para pedir las lluvias. También se acostumbra llevar a la Virgen de la Candelaria en una procesión, con música, cohetes y danzas.

En fin, la fiesta de la Candelaria se celebra de muy diversas formas en todo el mundo cristiano. Sin embargo, hay que mencionar que, así como el sincretismo que existe en México entre las tradiciones católicas y nuestras culturas indígenas, en muchas y muy diversas culturas del mundo, llamadas paganas, también se celebra o ha celebrado esta fecha.

Así, por ejemplo, tenemos la importante fiesta céltica de la Candelaria, que caía a mediados de ese mes (2 de febrero). Se le celebraba para señalar la vivificación del año y era el primero de los cuatro "días en que comienzan las estaciones del año", y en los que las brujas británicas celebraban sus aquelarres; los otros días eran el primero de mayo, el 2 de agosto y el día de todos los Santos, cuando terminaba el año. Estos días comprenden a las cuatro grandes fiestas del fuego irlandesas, mencionadas por Cormac, Arzobispo de Cashel en el siglo X.

En Irlanda y las Highlands el 2 de febrero es, muy adecuadamente, el día de Santa Brígida, antiguamente la Diosa Blanca, la Triple Musa Vivificadora. La relación del fresno silvestre con la fiesta del fuego de la Candelaria, la pone de manifiesto el Ogham de Moranh Mac Main, en el libro de Ballynote: da el nombre poético del fresno silvestre como "Deleite de los ojos, o sea, Luisiu, llama".

Esto es muy interesante, pues el significado de candela es, precisamente, el de lumbre, fuego, ya que deriva del término candire, arder. Aún en la tradición cristiana, el sentido de purificación tiene que ver también con el fuego, es decir, con la luz. En la interpretación cristiana, pues, se llama Candelaria a la fiesta de Presentación del Niño Jesús y la Purificación de María; en ella se bendicen y distribuyen candelas a los fieles, para escenificar las palabras de Simeón: "Luz para alumbrar las naciones".

Por último, cabe mencionar que la planta llamada candelaria, de propiedades medicinales, es símbolo de la Virgen María, remedio de nuestros males. En México, la planta candelaria corresponde al gordolobo.