VENUSTIANO CARRANZA

Revolucionario
Nació el 29 de diciembre de 1859 en Cuatro Ciénegas, Coahuila, en el seno de una familia de hacendados norteños. Estudió en la ciudad de Saltillo hasta la enseñanza preparatoria, pasando luego a la de México, a seguir la carrera de medicina, que no pudo concluir por haber enfermado gravemente de la vista. Volvió a su pueblo nativo, en donde se dedicó a cuidar de sus propiedades, iniciándose en la carrera política en 1887, en que fue elegido presidente municipal de su pueblo; en ese puesto estuvo hasta el año de 1894, siendo luego diputado local y senador de la República, encabezando la oposición contra el gobernador Garza Galán, impuesto por el presidente Díaz. Se unió al movimiento de Madero, en 1910.
Con Madero organizó Carranza el Partido Democrático, y cuando Madero instaló su gobierno en Ciudad Juárez, después de su elección conculcada, Carranza fue su secretario de Guerra. Triunfante el movimiento armado, Carranza fue gobernador de Coahuila, a partir de 1911. En 1913, después del asesinato de Madero y Pino Suárez, ordenado por Victoriano Huerta, Carranza se levantó en armas contra la usurpación, proclamando el Plan de Guadalupe, que mantenía al maderismo vivo. Al lograr la renuncia de Huerta, asumió la Primera Magistratura del país, encontrando la oposición de Villa y de Zapata, con quienes luchó durante los siguientes años.
Cuando las fuerzas norteamericanas invadieron el puerto de Veracruz, en 1914, Carranza asumió la jefatura del Ejército Constitucionalista, rechazando enérgicamente la intromisión extranjera en los asuntos internos de México. Ese mismo año se celebró una Convención en Aguascalientes, en la cual Villa y Zapata se separaron definitivamente de Carranza, desconociéndolo e implantando un gobierno distinto; Carranza abandonó la ciudad de México y marchó al puerto de Veracruz, donde estableció su gobierno. Puso al mando de sus tropas al general Álvaro Obregón, quien combatió a los convencionistas con éxito, logrando establecer de nuevo el gobierno de Carranza en la capital de la República, por algunos años.
En 1917, Carranza instaló en la ciudad de Querétaro un Congreso Constituyente, que dictó la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dando a la Revolución un carácter legal, que transformó la vida mexicana. Liquidó los bancos nacionales, para crear el Banco de México, único autorizado para emitir el papel moneda que instituyera, y durante su gobierno quebrantó al militarismo y a los caciques políticos; inició la protección de las riquezas naturales, especialmente el petróleo, preparando la adjudicación del mismo en favor de los mexicanos.
Carranza obligó a los extranjeros a sujetarse a las leyes de México, cuando establecieran dentro del país su residencia y sus negocios, renunciando a la protección de sus gobiernos, para sus concesiones. Pero pese a sus reiterados esfuerzos, no logró pacificar totalmente al país, ni unir a las diversas facciones revolucionarias que luchaban entre sí. Gobernó a partir del primero de mayo de 1917, y en 1920, al tratar de designar al sucesor que habría de quedar en la Presidencia del país, se desató en Sonora una rebelión armada, encabezada por el triunvirato de Calles, Obregón y Adolfo de la Huerta, que querían para sí el poder, repudiando al candidato carrancista, el ingeniero Bonillas.
El 23 de abril de ese año se proclamó el Plan de Agua Prieta, en Sonora, que desconoció a Carranza, y éste abandonó otra vez la ciudad de México, para ir al puerto de Veracruz, donde tenía amigos seguros. Salió de México el 7 de mayo, siendo perseguido por la caballería de Jacinto B. Treviño, y se internó en la sierra de Puebla. En la noche del 21 de mayo, fue asesinado en la ranchería de Tlaxcalantongo, por los soldados de Rodolfo Herrero, que obedecía órdenes de Álvaro Obregón.