VICENTE SUÁREZ
[1833-1847]
Niño héroe

Nació el 3 de abril de 1833, en la ciudad de Puebla, siendo hijo del primer ayudante de caballería, Miguel Suárez, y de la señora María de la Luz Ortega de Suárez. Sin embargos en su acta de bautizo se dice ser hijo legítimo de José Ignacio Suárez y de María Tomasa Vázquez. En 1845, cuando contaba con 13 años de edad, ingresó al Colegio Militar, seguramente mintiendo en cuanto a su edad, pues sólo eran recibidos muchachos entre 14 y los 18. En su solicitud de ingresos de fecha 21 de octubre, dice haber estudiado ya gramática y cuentas.

También pudo ingresar a esa edad, porque los hijos de los militares eran aceptados desde los 12 años de edad, aunque contra el reglamento del colegio, que se alojaba entonces en el Castillo de Chapultepec. Vicente Suárez era de familia humilde, y en su breve vida cargó a cuestas una gran pobreza. Estando ya en el colegio, a una solicitud de ayuda, que hizo en 1846, se le contesta que si hay dos alumnos a los que se les proporcionan zapatos, "es porque uno de ellos es indigente de solemnidad y el otro descendiente de don José María Morelos y Pavón". En febrero de 1847, un escrito señala a seis jóvenes que pedían seis pesos mensuales para poder subsistir, y entre ellos está Vicente Suárez, quien en septiembre de ese año, asciende al pináculo de la gloria por haber sido de los cadetes que ofrendaron su vida en defensa de la patria, y a quienes la historia conoce como los "Niños Héroes". Su mención honorífica dice de su muerte, acaecida el 13 de septiembre de 1847, que se encontraba apostado como centinela en el vigía, del mirador del Castillo, cuando empezó el asedio de los norteamericanos contra Chapultepec.

Los invasores subieron por el cerro, y entonces el cadete "marcó el alto a los asaltantes, que continuaron avanzando. Mató de un balazo a uno de ellos, hirió con una bayoneta en el estómago a otro, y fue muerto en su puesto, luchando al arma blanca. Murió por su bravura, pues su juventud hizo a los asaltantes vacilar en su ataque, hasta que fueron atacados por él". Tenía entonces 14 años de edad, sin grado alguno todavía. La patria lo ha glorificado, juntamente con sus compañeros de sacrificio, y tan grande fue la hazaña de todos ellos, que colocaron a México entre los pocos países del mundo que cuentan con héroes niños, muertos por defender a la patria de las invasiones extranjeras.

Los restos de los niños héroes fueron rescatados de Chapultepec, en 1952, y mediante una identificación pericial, se les colocó en urnas de plata sobredorada y de cristal, que fueron depositadas en el Altar de la Patria, que en su honor se erigiera en el Salón de Banderas del Cuerpo de Defensores de la República, del Palacio Nacional. Recibieron los honores del presidente de la República, su Gabinete y los otros Poderes del

Estado, para ser llevados en andas de cedro al túmulo que se levantó ex profeso en el Zócalo o Plaza de la Constitución, donde todo el pueblo de México pudo venerarlas. Veintiún cañonazos fueron disparados en su honor.