MIGUEL MIRAMÓN
[1832-1867]
General conservador

Nació el 29 de septiembre de 1832, en la ciudad de México, siguiendo con su hermano Joaquín la carrera de las armas, ya que su padre había sido también militar. En 1847 ingresó al Colegio Militar, a cuya defensa concurrió en ese año, siendo uno de los alumnos jóvenes que se batieron con valor contra los invasores norteamericanos. Fue un militar culto, entendido y valiente, que por tradición familiar y circunstancias personales, militó en las filas conservadoras, dentro de las cuales fue el más distinguido elemento, bajo el mando del general Osollo.

Muerto éste, en 1854, le fue confiado a Miramón el mando de las tropas del Norte, con las cuales obtuvo numerosos triunfos, logrando una gran fama. En 1858, instalado el gobierno conservador en México, en virtud del pronunciamiento del 17 de diciembre de 1857 en Tacubaya y el golpe de Estado de Comonfort, primeramente tomó posesión de la presidencia de la República el general Félix Zuloaga, el 11 de enero de ese año, y enseguida el general Manuel Robles Pezuela, por haberse sublevado contra el anterior. Éste entregó el poder al general José Mariano Salas, quien poco después lo habría de dar al general Miguel Miramón.

Zuloaga ofreció el puesto a Miramón, el 23 de diciembre de 1858; pero el joven general no lo aceptó, porque consideró inoportuna la insurrección que trataba de deponer a Zuloaga, a quien repuso y sostuvo en el mando. Zuloaga volvió a dimitir, y Miramón fue nombrado presidente de la República para un primer periodo, del 2 de febrero de 1859, al 12 de agosto de 1860, y después para un segundo lapso, del 15 de agosto de 1860, al 24 de diciembre del mismo año. Miramón fue el presidente más joven que ha tenido México, pues contaba 27 años y 4 meses de edad, al gobernar.

Miramón redobló Sus esfuerzos, siendo presidente del país, para acabar con los liberales, por lo que atacó al puerto de Veracruz, donde se refugiaba el gobierno de Juárez; pero no tuvo éxito en tal empresa. Regresó a México, y fue completamente derrotado en Calpulalpan por el general Jesús González Ortega, teniendo que entregar la ciudad al partido triunfante. Huyó entonces al extranjero, donde permaneció hasta la institución del Segundo Imperio, el de Maximiliano. Las tropas francesas ocuparon la ciudad de México en 1863, y el país el 28 de julio de ese año, y al siguiente se estableció el efímero imperio de Maximiliano.

Éste envió a Miramón a Alemania, para que estudiara táctica militar, nombrándolo después gran mariscal de sus ejércitos. Con ese grado hizo la defensa del imperio, contra el gobierno republicano de Benito Juárez. En 1866, cuando el emperador Maximiliano, viéndose abandonado por las tropas francesas, estuvo próximo a abdicar, fue Miramón quien lo disuadió de sus propósitos, peleando bravamente en su defensa, hasta llegar al heroico sitio de Querétaro, en que Maximiliano y sus principales generales, se vieron cercados por las tropas de Mariano Escobedo.

El sitio se derrumbó, por fin, con la toma de la ciudad de Querétaro por las fuerzas liberales y republicanas, y Miramón fue aprehendido juntamente con Maximiliano, y fusilados ambos, con el general Tomás Mejía, en el Cerro de las Campanas, el 19 de julio de 1867. El cadáver de Miramón fue trasladado a México, donde recibió cristiana sepultura, en el panteón de San Fernando. Ambos, Maximiliano y Miramón, tenían 35 años de edad.