JUSTO SIERRA
[1848-1912]
Político y educador

Nació el 26 de enero de 1848 en San Francisco de Campeche, entonces primer puerto y segunda ciudad de Yucatán. Su abuelo materno fue don Santiago Méndez, gobernador que fuera de esa entidad mexicana-y su padre el político, novelista y escritor don Justo Sierra O’Reilly. Estudió primeras letras en el Colegio de San Miguel de Estrada, de su ciudad natal, y frecuentó la intimidad de Francisco Sosa. Luego su familia se trasladó a Mérida y él ingresó al Colegio de San Ildefonso. Trece años había cumplido apenas cuando murió su padre, en 1861, y entonces marchó a la ciudad de México, al amparo de un tío materno, que acabó de educarlo.

Completó sus estudios preparatorios en el Liceo Franco-Mexicano del señor Guibault; siguió la carrera de abogado, en la Escuela de San Ildefonso, donde en 1871, a los 23 años de edad, se graduó de licenciado en derecho. Al ejercer tal profesión, encontró que le era más grato el magisterio y las reuniones literarias en la casa de Manuel Payno, donde se recitaban poesías y se hacía literatura, por lo que se dedicó a enseñar y a escribir. Se asoció por ello a los que en su época hacían periodismo; perteneció al cenáculo de Manuel Altamirano y sus amigos fueron Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez, Vicente Riva Palacio y J. López Portillo.

Colaboró en El Monitor Republicano y en El Federalista. Como poeta, Juan de Dios Peza lo estimaba por su inspiración, por su expresión viva, por la exuberancia de su imaginación; Riva Palacio lo veía como "una inteligencia privilegiada, de inspiración fecunda y vigorosa y rica y variada erudición". Ni la prosa ni la oratoria le fueron extrañas, y en sus discursos empleaba "una límpida y áurea voz de barítono", según recordaba el viejecito Urbina. Empezó su carrera política cuando Porfirio Díaz lo sacó de su cátedra del Conservatorio de Música y Declamación, y de la secretaría de la Suprema Corte, para hacerlo diputado por Veracruz.

En 1905 pasó como titular a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, que se creara a iniciativa suya, y al ocuparla planteó el resurgimiento de la educación pública en México, empezando por reabrir la Universidad Nacional, que inauguró el 22 de septiembre de 1910. En aquel mismo año de 1905, publicó su biografía Juárez: Su obra y su tiempo, en la que colaboró el historiador Carlos Pereyra, por no quedarle ya mucho tiempo para tales tareas al ministro Sierra. Para entonces ya había publicado, en 1891, su Manual Escalar de Historia General; en 1896 su Catecismo de Historia Patria; en 1900 y 1901, su Historia Política, que figura en la obra México: su evolución social.

En 1898 publicó un libro de viajes, que tituló En tierra yankee, y dejó infinidad de artículos en periódicos y revistas, sobre pedagogía, política, crítica literaria, viajes, historia, etc. Al estallar la revolución maderista se sumó a ella Justo Sierra, y el presidente Madero lo envió como ministro plenipotenciario de México a España, donde fue colmado de honores y en cuya capital, la ciudad de Madrid, murió el 13 de septiembre de 1912. Sus restos fueron traídos a México y sepultados en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Su obra México: su evolución social, es sin duda lo más luminoso que sobre ese asunto se ha escrito.