JUAN ÁLVAREZ
[1790-1867]
Presidente de la República

Nació el 27 de enero de 1790, en el pueblo de Santa María de la Concepción Atoyac, Guerrero, en el seno de una familia acomodada, que lo envió a estudiar al colegio de Ignacio Avilés, en la ciudad de México. A la muerte de sus padres, siendo apenas adolescente, tuvo Álvarez que regresar a su pueblo nativo, porque así lo dispuso un mal tutor. En noviembre de 1810, casi para huir de su casa, Juan Álvarez sentó plaza como soldado raso, en las filas del ejército insurgente de Morelos y por su carácter fuerte e indómito ascendió pronto a sargento.

Como tal, asistió al combate de Aguacatillo, de Tres Palos, Arroyo del Moledor y Tonaltepec. En diciembre combatió en La Sábana y obtuvo el grado de capitán; por méritos en campaña. Antes de terminar el año de 1810, recibió un tiro de fusil, que le atravesó das piernas siendo ascendido a comandante del Regimiento de Guadalupe. Con don Hermenegildo Galeana asistió al asalto de la plaza de Tixtla, en la madrugada del 15 de mayo de 1811, saliendo otra vez herido y esta vez consiguiendo el grado de coronel. En 1813 fortificó el Cerro del Veladero, del que se hizo cargo hasta 1814, en que fue batido por Armijo en Píe de la Cuesta.

Fue coronel y comandante militar de Zacatlán. Desde el 11 de agosto de 1819, libró doce nuevas acciones de guerra, haciendo retroceder al enemigo hasta la plaza de Acapulco. En 1821, se encontraba Álvarez en Iguala, cuando se proclamó la Independencia de México; pero todavía batió a los realistas en cinco encuentros derrotándolos. Le fue encomendada la capitulación de Acapulco, y desde el 5 de octubre de 1821 hasta el 17 de agosto de 1822, peleó con éxito al recibir de los realistas el puerto de Acapulco, del que fue nombrado comandante general.

Ese mismo año, Álvarez secundó el movimiento revolucionario de Guerrero y Bustamante, quienes desconocieron a la autoridad imperial de Iturbide, y declaró que para siempre se afiliaba al partido republicano. En 1828, sin rencor para los españoles, se opuso a la expulsión de ellos y fue su protector dando amparo a cuantos se lo solicitaron. Proclamando el Plan de Jalapa, en 1830, Juan Álvarez se pronunció contra él, el 6 de abril; sostuvo la presidencia de Guerrero, en acciones militares que libró en Venta Vieja, Acapulco, El Manglar, Dos Arroyos y Chilpancingo; fue ascendido por Bustamante a general de brigada.

Se encontraba en Acapulco el 14 de enero de 1831, cuando el aventurero Picaluga se apoderó del general Guerrero; vanos intentos hizo Álvarez para salvar a su jefe y compañero. En 1833 combatió contra el Plan de Escalada, y en 1835 reprimió un motín en Acapulco, que favorecía a Santa Anna. No obstante ser enemigo de éste, cuando sobrevino en 1828 la Guerra de los Pasteles, con Francia, le ofreció sus servicios para defender a la patria. En 1841 secundó el Plan de Regeneración; al final de ese año fue ascendido a general de división. Hasta 1845 se opuso a Santa Anna; pacificó la sierra de Chapala y la Mixteca oaxaqueña.

Al frente de la División del Sur, luchó en 1847 contra los invasores norteamericanos, siendo nombrado general en jefe de las divisiones de caballería. Declarado por la ley del 27 de octubre, en 1849, Estado de la Federación el de Guerrero, en memoria de don Vicente, Álvarez fue nombrado por aclamación su primer gobernador, que lo fue de 1850 a 1853. En ese año tomó parte activa en la Revolución de Ayutla, de cuyo plan fue jefe de armas, llegando a ocupar la presidencia de la República, del 4 de octubre al 10 de diciembre de 1855. En 1862, Juárez lo nombró su representante, entre su gobierno y los militares. Murió en la ciudad de México, el 27 de agosto de 1867.