JOSÉ MARIA PINO SUÁREZ
[1869-1913]
Revolucionario

Nació el 8 de septiembre de 1869 en Tenosique, Tabasco, siendo de ascendencia yucateca, como nieto de don Pedro Sáinz de Baranda, sobrino del general Pedro Baranda y del licenciado Joaquín Casasús, quien por 20 años fue ministro de justicia e Instrucción Pública en el gobierno del presidente Díaz. Niño aún, Pino Suárez fue llevado a la ciudad de Mérida, Yucatán, donde hizo sus estudios, hasta recibirse de abogado. Cultivó desde muy joven las bellas letras, escribiendo poesías, que publicó en el semanario Pimienta y Mostaza. de 1890 a 1894. En 1896 imprimió su primer libro de versos, que tituló Melancolías, al cual siguieron otros.

El 30 de julio de 1892 recitó una composición suya, en las galerías del Palacio Municipal de Mérida, dedicada a Hidalgo, el Padre de la Patria. La antología Trovadores de México, impresa en Barcelona, España, en 1898, incluye algunos poemas suyos. En 1903 apareció la segunda edición de Melancolías, dedicada a don Manuel Salas Cepeda y con prólogo del licenciado Ignacio Ancona Horruytiner. Le interesó también el periodismo, habiendo fundado el diario El Peninsular, el 19 de marzo de 1904, que fue uno de los más importantes de su época y en donde hizo propaganda y profesión de fe pública de sus ideas altruistas y humanitarias.

El mismo año publicó Pino Suárez, con prólogo suyo, la novela póstuma de don Eligio Ancona, titulada Memorias de un Alférez. La primera edición de su segundo libro de versos, Procelarias, se hizo en 1908, dedicada la obra a don Joaquín D. Casasús, con prólogo del doctor Gonzalo Pat y Valle; la segunda, forma parte de la tercera de Melancolías, hecha en memoria de su padre, el licenciado Alfredo Pino Cámara. El 8 de septiembre de 1896, Pino Suárez contrajo matrimonio con María Cámara Valles. Cuando el 26 de junio de 1910 desembarcó en el puerto de Progresos el entonces vicepresidente del Centro Antirreeleccionista de México, don Francisco 1. Madero, Pino Suárez le fue presentado por Carlos R. Menéndez.

Pino Suárez acompañó a Madero a un mitin político a Mérida, en el Parque de Santa Ana, y allí pronunció un discurso para dar a conocer la personalidad de Madero. Éste lo hizo que lo acompañara a Campeche y en su jira, hasta que el 3 de julio salió de la Península. Pino Suárez quedó allí como jefe del antirreeleccionismo, que lo postuló como candidato a gobernador de Yucatán; en octubre, Díaz libró orden de aprehensión en su contra, por lo que Pino Suárez escapó a Quintana Roo, llegando hasta Belice, en donde embarcó para ir a Tabasco, permaneciendo allí algún tiempo.

Pasó después a la ciudad de México, donde el 15 de abril de 1910 se instaló la Convención Nacional Independiente de los partidos aliados Nacional Antirreeleccionista y Nacional Democrático. Pino Suárez fue nombrado presidente de la convención, que postuló a Madero para presidente de México y al propio Pino Suárez para magistrado de la Suprema Corte de Justicia. Madero reanudó su jira el 7 de mayo, por los Estados de Puebla y Veracruz, acompañándolo Pino Suárez, quien después partió hacia Tabasco, a seguir luchando por la causa revolucionaria.

El 20 de noviembre, al estallar la revolución armada, Pino Suárez estaba en los Estados Unidos de Norteamérica, en donde Madero lo encargó del gobierno en Yucatán, puesto que no pudo ocupar, por la oposición que le hizo el gobernador Bandala, nombrado por Díaz. Pino Suárez regresó al norte de México, habiendo firmado los Tratados de Ciudad Juárez, juntamente con Madero, con quien pasó a la ciudad de México, en mayo de 1911. En las elecciones convocadas por León de la Barra, Pino Suárez resultó electo vicepresidente, para gobernar con Madero, como presidente.

Después en 1913, acaecieron los conocidos sucesos del pronunciamiento de Félix Díaz y Manuel Mondragón, que causaron la Decena Trágica de la Ciudadela; la traición de Victoriano Huerta contra Madero, que se alió a los rebeldes y depuso a Madero y Pino Suárez. Y finalmente el asesinato de éstos, el 22 de marzo de 1913, a espaldas de la penitenciaría de México.