Huémac (576)

Alrededor del año 596, los Toltecas tuvieron que abandonar su gran ciudad de Teotihuacán, dispersados por los pueblos que los rodeaban, celosos de su gran civilización y fina cultura, y a los que ellos llamaban bárbaros o Chichimecas, que quiere decir " perros del maguey ", por su afición a embriagarse con el pulque.

Unos grupos Toltecas, nombre que significa " artífices ", porque eran muy buenos constructores y artesanos, emigraron hacia Tlapallan, región de los mayas, que llamaran así en recuerdo de su antiguo lugar de origen: Huehuetlapallan o " Vieja Tierra Roja ".

Los otros marcharon hacia Tollan o Tula, " lugar de tules o esparto ", enclavada en el hoy estado de Hidalgo, y que los Toltecas erigieron por primera vez sobre las ruinas de otra ciudad que allí habían hecho los Otomíes, y que llamaran Ma-Men-Hi. Estos grupos salieron guiados por el último señor o jefe de Teotihuacán, caudillo y sacerdote de grandes dotes culturales y de mando, quien se llamaba Huemac o Hueman: " el de las manos grandes, sabias y capaces ". Este guió lentamente a su tribu, viviendo en los lugares que descubrían y creían ser buenos para habitarlos.

Y así fue cómo llegaron a Tollan, que les gustó por la abundancia de agua y tulares, y se establecieron definitivamente. Gobernó Huémac durante algún tiempo, adiestrando a su pueblo en las ciencias, las artes y los oficios, guardando celosamente las tradiciones Toltecas. Para ello junto las historias y cantos de su pueblo en un gran libro, que llamó Teomoxtli p Libro Divino, en el cual narró las persecuciones y trabajos, prosperidades y buenos sucesos, nombres de reyes y señores, leyes y buen gobierno, sentencias antiguas y buenos ejemplos. Recopilo además los ritos y ceremonias, descripciones de templos e ídolos, principios de arquitectura, de filosofía, de astrología y demás artes buenas y malas y mil cosas más que aprovechó después el historiador indígena Fernando de Alva Ixtlixóchitl, y cuya obra publicara en 1891 don Alfredo Chavero.

Por fin Huémac, sintiéndose viejo y cansado, próximo a morir, dejó en 666 su gobierno teocrático y sacerdotal, para dotar a su pueblo de una monarquía permanente, de la cual fue el primer rey Chalchiutlanetzin, miembro de una aguerrida tribu Chichimeca y vecina, con la cual hizo alianza Huémac, para asegurar la paz a su pueblo. Este empezó a gobernar en el año 667, y Huémac vivió solamente unos años más, dejando a su pueblo establecido y floreciente, en una monarquía que habría de durar 449 años.