HERMENEGILDO GALEANA
[1762-1814]
Caudillo insurgente

Nació el 13 de abril de 1762 en Tecpan, Guerrero, siendo hijo de un marino inglés que se radicó en la región y fundó una acomodada familia de agricultores. Por mucho tiempo administró la hacienda de El Zanjón, propiedad de un primo hermano suyo, a instancias del cual ingresó, junto con sus hermanos Juan Pablo y José, al ejército insurgente que comandaba el generalísimo don José Maria Morelos y Pavón, a fines de 1810.

Muchos de’ sus trabajadores y amigos lo siguieron en la aventura, ya que su familia gozaba de grandes simpatías y respeto en la región guerrerense, por lo que pudo formar un cuerpo de ejército bastante respetable.

Desde entonces, la historia recoge la narración de sus frecuentes hechos de armas, en los que demostró siempre valor y sagacidad, como el del cerro de El Veladero, del 4 de enero de 1811, en que Morelos derrotó a los realistas, gracias a la inteligente y valerosa intervención de los hermanos Galeana, que quitaron al enemigo 800 prisioneros, 700 fusiles y siete cañones, así como gran cantidad de parque y víveres, con lo cual reforzaron notoriamente su ejército. Cinco meses después, Galeana volvió a obtener otra sonada victoria en Tixtla, y a poco arrebató a los españoles que lo atacaron, 400 prisioneros, 400 fusiles y cuatro cañones.

En 1812, don Hermenegildo Galeana participó destacadamente en el sitio de Cuautla, haciendo prodigios de valor y llegando a salvar la vida de Morelos, a quien protegió la huida, a costa de la vida de sus lugartenientes. En ese sitio tocó a Galeana defender el principal lugar por el que trataba de colarse al interior enemigo, teniendo por ello que luchar con constancia, sin reposo casi, durante los 72 días que duró el mismo. Sólo en una ocasión, en que sus tropas flaquearon, se recobró milagrosamente gracias a la intervención fortuita del niño artillero, Narciso Mendoza, quien al ver abandonado un cañón cargado, le acercó la mecha encendida, en los precisos momentos en que los realistas entraban a la plaza, creyendo abandonada esa fortificación, siendo recibidos con la metralla que sobre ellos disparó.

En el sangriento combate de Citlala, posterior al sitio de Cuautla, don Hermenegildo Galeana, llamado cariñosamente por sus soldados "Tata Gildo", en vista de su cariñosa índole paternal, contuvo a los españoles que perseguían a Morelos, y en el histórico sitio de la ciudad de Huajuapan, el 13 de julio del mismo 1812, hizo 40 prisioneros españoles, a los que agregó 30 cañones, mil fusiles y parque en abundancia, recogidos a los derrotados. En 1813, en el sitio de Acapulco, sorprendió al enemigo en la isla de La Roqueta, decidiendo con esa acción la toma del puerto.

Se dice que este aguerrido caudillo insurgente, pleno de vitalidad y amor por la vida, fue casado seis veces, teniendo numerosos hijos de varios de sus matrimonios. Murió el 26 de junio de 1814, en una emboscada que le tendieron los realistas mandados por Calleja, en El Salitral. Cuando iba con una reducida escolta atravesando un bosque, para ir a reunirse con su tropa, después de cumplida una comisión de Morelos, fue muerto por un soldado llamado Joaquín León, que con su destacamento estaba escondido en su camino. A su cuerpo le fue cercenada la cabeza, la cual fijaron los realistas en la punta de una lanza, llevándola a Coyuca. El comandante realista Avilés mandó fijar la cabeza de Galeana en una ceiba, en la plaza misma del pueblo; pero viendo que era causa de befa y mofa de algunas gentes, la mandó retirar y enterrar en la iglesia. En cuanto al cuerpo abandonado de don Hermenegildo Galeana, se recogió del lugar por dos de sus soldados, los que lo enterraron secretamente, para evitar mayores injurias, por lo que se ignora en qué sitio quedó. Al consumarse la Independencia, el 19 de julio de 1823, el Congreso de la Unión lo declaró Benemérito de la Patria.