GUADALUPE VICTORIA
[1779-1843]
Primer presidente de México

Nació en 1779 en Tamazula, Durango, con el nombre de Manuel Félix Fernández, que cambió al realizarse la Independencia de México, por el de Guadalupe Victoria, en honor de la Virgen de Guadalupe, patrona de los mexicanos, y de la victoria obtenida por la insurgencia, a la cual pertenecía. En 1811, el Estado de Veracruz se llenó de partidas armadas, con motivo de la guerra de Independencia; al frente de ellas se puso el guerrillero Félix Fernández, que había estudiado jurisprudencia en el Colegio de San Ildefonso de México y que por propia iniciativa se enroló en las filas insurgentes, en las que ocupó destacado lugar.

Para el mes de enero de 1812, todo Veracruz se hallaba en pie de guerra, en favor de la Independencia de México; entonces Morelos llamó a su lado a Manuel Félix Fernández, para que le auxiliara en la toma de Oaxaca. El ataque empezó el 25 de noviembre de ese año; uno por uno los parapetos cayeron en poder de los insurgentes; uno de los últimos en caer fue el del Juego de Pelota, atacado por el entonces coronel Fernández. En una actitud heroica, que pasaría a la historia por su originalidad, se dice que Fernández lanzó su espada hasta donde se hallaban los realistas, al tiempo que gritaba: "¡Va mi espada en prenda, y voy por ella!"; arrojándose al foso que defendía la posición realista, para ‘rescatar su arma, en gesto sorpresivo seguido por su gente, que tomó la fortificación.

Para el año de 1814 se había adueñado de la provincia de Veracruz el comandante Rosains, quien con crueldad sometió a los demás jefes insurgentes a sus órdenes. Rosains nombró en mayo de ese año, jefe superior de la provincia a Juan Pablo Anaya, como su segundo al coronel Victoria, y confió el mando de armas de la costa de Barlovento a don Mariano Rincón. El 22 de junio, Fernández o Victoria, desbarató en los manantiales un gran convoy, que iba de Jalapa a Veracruz.

A la caída de Iturbide, después de consumada la Independencia y del efímero imperio que él instituyera, el gobierno recayó en una Junta, de la cual formó parte don Guadalupe Victoria, que había ya adoptado ese nombre, en lugar del de Manuel Félix Fernández. Victoria nunca gozó de la estimación de Iturbide, ya que éste lo menospreció siempre como militar y no lo tomó en cuenta como político; pero a la vez Victoria nunca consideró insurgente leal a Iturbide. Llegado el momento de elegir presidente del México independiente, convertido en República, la opinión se dividió en favor de Victoria, de Guerrero y de Nicolás Bravo.

Los sufragios emitidos por el pueblo, favorecieron al primero de los tres, siendo Bravo elegido vicepresidente. El 4 de octubre de 1824, el congreso proclamó y juró la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos; el día 10 hicieron su juramento el presidente y el vicepresidente, entrando el primero de ellos en el ejercicio del Poder Ejecutivo. Muchos problemas tuvo que afrontar y resolver don Guadalupe Victoria, ya que se trataba de organizar por primera vez un gobierno republicano. Como Santa Anna agitara en Veracruz, envió allí a don Vicente Guerrero, cuya sola presencia bastó para hacer volver el orden a esa provincia.

Pero llegó el año de 1827, y el general Manuel González se levantó en armas en el Ajusco, saliendo el 31 de diciembre del mismo año, de la ciudad de México, el general Nicolás Bravo, vicepresidente del país, para unirse en el Mezquital a la revolución. Guerrero marchó contra él y lo derrotó, siendo Bravo desterrado a Guayaquil, Ecuador. Durante su gobierno, Victoria celebró por primera vez el Grito de Dolores; hizo efectiva la abolición de la esclavitud; en ese año de 1827 decretó la expulsión de los españoles, que se oponían a su gobierno y proporcionaban los medios económicos para la rebelión.

Entre motines y asonadas, pudo Victoria terminar su gobierno, entregando el mando, el primero de abril de 1829, al general Vicente Guerrero, como presidente, y a Anastasio Bustamante, como vicepresidente. Se re-tiró Victoria a la vida privada, y murió el 21 de marzo de 1843, en la ciudad de México, víctima de una larga y penosa enfermedad.