EMILIANO ZAPATA
[1873-1919]
Revolucionario

Nació el 8 de agosto de 1873 en San Miguel de Aneneuilco, Villa de Ayala, Morelos. Siendo de familia campesina acomodada, fue labriego y ganadero, trabajando como aparcero. Cuando su pueblo iba a ser despojado de tierras, reunió a los vecinos para que se opusieran al despojo, pero habiendo sido reprimido el movimiento por el gobierno, tuvo que huir a la sierra, donde se ocultó por algún tiempo. Regresó en 1910 de su destierro, con engaños, pues fue entonces aprehendido y enganchado en el ejércitos como era costumbre en esa época con los que huían, los deudores y los que tenían ideas revolucionarias o eran castigados.

Estuvo como soldado raso, en el 99 regimiento que mandaba el coronel Ángel Bouquet, desde el 11 de febrero de ese año, hasta un mes después, en que le permitieron pagar a su reemplazo; pero conoció la vida miserable del soldado llevado a filas por la "leva", por lo que al quedar libre, fue mayor su decisión de lanzarse a la Revolución, contra aquel régimen de gobierno que tantas iniquidades cometía contra los pobres. Sin embargo, no se levantó en armas sino hasta el 11 de marzo de 1911, cuando pudo disponer de un buen contingente de campesinos y de armas.

Secundó el Plan de San Luis, pero se disgustó luego con los procedimientos seguidos por el gobierno provisional del licenciado León de la Barra, mientras se hacía la campaña para elegir a Madero presidente constitucional. Luego estuvo contra Madero, cuando éste ordenó el licenciamiento de las tropas irregulares, como eran las suyas, por lo que el 25 de noviembre de 1911, Zapata desconoció a Madero, suscribiendo su famoso Plan de Ayala, en el que abogaba por implantar radicales medidas agrarias, que a Madero le parecían demasiado osadas y las rechazó.

Madero envió a Zapata un enviado especial, para tener un acuerdo, pero Zapata se remontó a la sierra, permaneciendo en armas. En 1915, acudió a la Convención de Aguascalientes, mediante sus representantes Gildardo Magaña y Antonio Díaz Soto y Gama, declarándose contra Venustiano Carranza y a favor de Francisco Villa, con quien lo unían lazos de ideología más avanzada, de aventura y de posición social. Cuando Carranza se retiró a Veracruz, Zapata ocupó con sus fuerzas la capital de la República, juntamente con las fuerzas del general Villa.

Volvió a Morelos cuando, rehechos los carrancistas recuperaron la capital de la República, después de la derrota de Villa en Celaya, por Obregón. Zapata implantó su cuartel general en Tlaltizapán, desde donde salía a incursionar por los alrededores, y llegó a dominar el sur del país, siempre en rebeldía. Hizo del agrarismo su bandera de lucha, proponiéndose no dejar las armas hasta que la totalidad de las tierras, en poder de los latifundistas, fueran restituidas a los campesinos que las trabajaban, y por tal resistencia, como por lo expuesto en tal sentido en su Plan de Ayala, Zapata fue considerado el Padre del Agrarismo Mexicano.

En esas andanzas, llegó el año de 1919, en que el coronel Jesús Guajardo, de las fuerzas del general Pablo González, fuera comisionado para batir de una vez a Zapata, para acabar con su permanente agitación. Viendo Guajardo que no podía aniquilar con las armas a Zapata, quien sostenía un sistema de guerrillas para luchar, asestando golpes y huyendo a refugiarse a la sierra, simuló adherirse al "zapatismo", con lo cual pudo acercarse al jefe suriano. Con el fin de entrevistar-se con Zapata, Guajardo pidió se le señalara un sitio, que fue la hacienda de Chinameca, donde el caudillo agrarista tenía uno de sus refugios. Allí le tendió Guajardo una celada, el 10 de abril de ese año de 1919, en que logró asesinarlo.