BELISARIO DOMÍNGUEZ
[1863-1913]
Médico y político

Nació el 25 de abril de 1863 en Comitán, Chiapas, como hijo de don Cleofas Domínguez y doña Pilar Palencia. Cursó sus estudios primarios, siguiendo los preparatorios en San Cristóbal las Casas, para ingresar luego al Instituto de Ciencias, de Tuxtla Gutiérrez, donde cursó la carrera de medicina. Luego se trasladó a París, donde radicó 13 años, obteniendo en 1890 su título de médico, cirujano, partero y oculista. Regresó a Chiapas y casó con la señorita Delfina Zebadúa, teniendo de su matrimonio cuatro hijos. Como estudiante, "se distinguió por su dedicación al estudio, demostrando en sus exámenes profesionales amplios conocimientos, aun en materias que no eran de rigor en los programas vigentes".

Refieren sus paisanos que en el ejercicio de su profesión fue el patriarca de su pueblo: "curaba a los pobres sin cobrarles ni un centavo, dándoles las medicinas y en no pocos casos atendiéndolos como enfermero". Y siendo tan dedicado al ejercicio de su profesión y tan abnegado en el trato a sus pacientes, todavía le quedaba tiempo para sus actividades políticas, a las cuales llegó porque sus paisanos lo llamaron a ellas. En Chiapas desempeñó dos cargos públicos: el de presidente municipal de Comitán, en 1911, y luego el de senador por su Estado natal, en 1912.

Pero no cabe duda de que su principal pasión fue siempre la de ejercer su carrera de médico, por lo cual no quiso quedarse en Francia, donde hubiera alcanzado fama, riqueza y tranquilidad. Cuando en 1891 regresó a Chiapas, a su nativa Comitán, pueblo cercano a la frontera con Guatemala, se propuso quedarse allí, en su pueblito, para curar a los indios y a los mestizos de las rancherías. Dos médicos ejercían ya la medicina en ese lugar, ambos de origen guatemaltecos quienes quedaron maravillados de que prefiriera quedarse a ejercer un médico recibido en París.

Belisario Domínguez atendió a enfermos desahucia dos, a muchos de los cuales salvó mediante operaciones que entonces parecían imposibles de practicar. Para que le ayudaran, él mismo preparó a un anestesista, una enfermera y un boticario. Para ir a curar a sus enfermos, hacía largos viajes a pie, a caballo, en canoas y en los medios más primitivos, de día y de noche, bajo lluvias o sol ardoroso. Estableció un sistema para cobrar honorarios, de acuerdo con las posibilidades de sus clientes; por lo que para los ricos era el doctor de París, más caro que ninguno, mientras que para los pobres era el curandero que aceptaba animales y semillas en pago, dando medicina, enseñanza, cuidados y alimentos a las familias.

En 1902 se trasladó a la capital mexicana, con el propósito de salvar la vida de su esposa, que enfermó de gravedad, y la cual murió en la capital mexicana. Seguramente entonces trabó conocimiento con don Francisco I. Madero, quien lo llamó a colaborar con él en sus planes revolucionarios. Dos años después regresó el doctor Domínguez a Comitán, ejerciendo como presidente municipal de su pueblo, para ser luego elegido senador. Regresó a México, donde encabezó la oposición al presidente Huerta.

Mandó imprimir un candente discurso contra el usurpador, del cual pidió su destitución, ya que detentaba un puesto para el que no había sido elegido por el pueblo. Como en la Cámara se rehusaran a darle lectura, él mismo lo repartió entre los senadores y lo envió luego a distribuir por las calles. Todo esto sucedió el 17 de septiembre de 1913, y el doctor Domínguez siguió haciendo su vida normal, aunque vigilado de cerca por la policía huertista. Ésta lo aprehendió el 7 de octubre, para llevarlo lejos de la ciudad, donde fue asesinado en la noche de ese mismo día, después de que el doctor Aureliano Urrutia, compadre de Huerta y enemigo profesional de don Belisario, le cortaba la lengua y se la enviara al usurpador, en un frasco de alcohol, como sangriento trofeo.