ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA
[1795-1876]
Dictador de México

Nació el 21 de febrero de 1795 en Jalapa, Veracruz. El 6 de julio de 1810, sin tener la edad reglamentaria, ingresó como cadete al ejército realista, luchó contra las tropas de Hidalgo con bravura, por lo cual se ganó el grado de alférez. En 1821, concluida la guerra de Independencia, Iturbide lo ascendió a coronel, más por la adulación de que lo hizo objeto, que por simpatías y méritos militares. En 1822, el general Vicente Guerrero, por motivos semejantes a los de Iturbide, elevó a Santa Anna a la jerarquía militar de general del ejército republicano.

Comisionado por el presidente Bustamante para reprimir la expedición de Barradas a Tampico, Santa Anna salió victorioso en 1829, empezando con ello su gran popularidad en el país, la cual supo aprovechar. Su inquieta carrera lo llevó a innumerables hechos de armas y políticos, en los siguientes años, al grado de que

ningún otro mexicano ha participado más veces que él en el gobierno de su país. Ocupó por primera vez la presidencia dé la República, del 16 de mayo al primero de junio de 1833, siendo diez veces más las que llegó a ser presidente, siendo su último periodo gubernamental del 20 de abril de 1853 al 9 de agosto de 1855.

Al sobrevenir la guerra de México con los Estados Unidos, por el asunto de Texas, Santa Anna, que hizo un buen papel, fue preso y enviado a los Estados Unidos, de donde regresó ileso más tarde. En 1838 participó en la llamada Guerra de los Pasteles, contra Francia. En 1843, en una acción librada en Veracruz contra las tropas francesas, una granada le voló una pierna, la cual hizo que fuera paseada con pompa y honores de heroicidad por las calles de la ciudad de México, y que se enterrara luego con gran ostentación. Poco tiempo después, en uno de sus numerosos altibajos, dicha pierna fue desenterrada, arrastrada por el populacho y escarnecida públicamente, como repudio al dictador.

En 1847 tomó parte Santa Anna en la guerra contra los Estados Unidos, demostrando ya entonces más amor propio que patriotismo, como lo demostró en Padierna, donde hizo perder la guerra sólo porque no acataron sus órdenes. En ese periodo de su gobierno llegó al pináculo del despotismo, haciéndose llamar Alteza Serenísima, como lo hiciera antes Iturbide, recibiendo honores de emperador. Perdió la guerra contra los norteamericanos, dejando abierta la puerta para negociar la anexión de Texas y otros territorios norteños de México, a los Estados Unidos de América. Más de la mitad del entonces territorio mexicano pasó a poder de esa nación.

En 1855 terminó su último periodo presidencial, al ser derrocado definitivamente del poder por don Juan Álvarez y los seguidores del Plan de Ayutla. Santa Anna huyó al extranjero, en donde permaneció durante algunos años, esperando que lo llamaran otra vez sus partidarios, lo cual ya no volvió a suceder. En 1862 regreso a México, al saber la invasión francesa, y ofreció sus servicios al presidente Juárez, para la defensa de la patria; pero el Benemérito lo repudió. Fue entonces con Maximiliano, tratando de venderle sus servicios; pero tampoco el archiduque austriaco los aceptó. Por lo que se retiró desilusionado a la vida privada, viviendo en la oscuridad y miseria sus últimos años, en la ciudad de México, donde murió el 21 de junio de 1876, olvidado de todos.