AGUSTÍN MELGAR
[1829-1847]
Niño héroe

Nació el 28 de agosto de 1829 en la ciudad de Chihuahua, siendo sus padres el coronel Esteban Melgar y la señora María de la Luz Sevilla. Al cumplir los dos años de edad, murió su padre; la viuda quedó en la penuria. Terminó la instrucción primaria y perdió a su madre, quedando solo en el mundo, por lo que marchó a la ciudad de México, ya con la idea de ingresar al Colegio Militar. El 4 de noviembre de 1846 se presentó en Chapultepec y solicitó su ingreso en el Colegio Militar allí instalado, llevando escrita una carta de solicitud, que en parte decía:

"Exmo. señor: El ciudadano Agustín Melgar, ante S.E. respetuosamente comparezco y digo: que deseoso de pertenecer a la gloriosa carrera de las armas, a que mi padre sirvió y murió de inspector en Chihuahua, y tal vez útil a mi patria, impetro la gracia de V.E. a fin de que se digne admitirme en el Colegio Militar, para cuyo efecto acompaño los documentos de estilo, exceptuando la Fe de Bautismo, por hallarse en Chihuahua, pero protesto hacerlo tan luego como llegue..." Fue recibido, al día siguiente, el 7 de noviembre; pasó por cajas, para recibir su equipo de cadete, el cual vistió con orgullo.

En el mes de febrero de 1847, durante la rebelión de los "polkos", Agustín Melgar era recluta, pero como faltara a la revista del comisario, el 4 de mayo, fue dado de baja. Sin embargo, el 19 de agosto fue readmitido al colegio, después de que diariamente se presentaba a solicitar su reingreso, ofreciendo sus servicios ante la invasión norteamericana. Se le recibió en calidad de "agregado", y así concurrió a la defensa del Castillo, pues carecía de familia con la cual vivir, cuando se les envió a sus casas a los cadetes, deseando además ayudar a su defensa.

El 13 de septiembre, cuando el asalto al Castillo por los norteamericanos, Melgar se portó con gran valentía, rechazando casi él solo al enemigo, en el puesto que defendía, por lo que recibió numerosas heridas:

dos balazos, uno en la pierna derecha y otro en un brazo, más una herida de bayoneta en el costado derecho, cuando luchó cuerpo a cuerpo con el enemigo. En 1924 fue rehabilitado como cadete efectivo del Colegio Militar, in memoriam, en premio a su heroica hazaña, quedando agregado en su expediente el siguiente relato, que la describe:

"Alumno Agustín Melgar: Muerto a consecuencia de las heridas de bala y bayoneta recibidas por defender a la patria, el 13 de septiembre de 1847. Habiendo quedado solo, intentó detener al enemigo que bajaba por la escalera del lado norte del Mirador. Mató de un balazo a uno de los asaltantes en dicha carrera. Siendo perseguido, se parapeto detrás de unos colchones, en el interior de una de las piezas, donde continuó haciendo fuego, hasta que no pudo resistir más por las heridas recibidas. Fue recogido y se le recostó sobre una mesa en la pieza cuya puerta es la primera que se encuentra, subiendo por la escalera... Quedó abandonado y en la mañana del 15 se le encontró muerto y caído en el suelo..."

Sus restos fueron objeto del homenaje que la patria hizo a los Niños Héroes en el año de 1952, ante la admiración y cariño de todo el país.