Reforma e Intervención Francesa

Constitución de 1857

El general Álvarez convocó al Congreso y dejó el poder en manos de don Ignacio Comonfort que fue electo presidente. El Congreso Constituyente principió sus sesiones el 14 de febrero de 1856. Los diputados se dividieron en tres partidos, el liberal predominó fácilmente, el moderado y el conservador. Ponciano Arriaga subrayó la existencia del problema agrario. Destacaron Santos Degollado, José Emparan, Justino Fernández, Ignacio Ramírez, Isidro Olvera, Melchor Ocampo, Ignacio Mariscal y Francisco Zarco.

El sentido liberal de la Constitución de 1857 incomodó a los conservadores que creían que la nueva Constitución era perjudicial para el país. Se inició una nueva guerra civil llamada Guerra de Reforma. Triunfaron los liberales después de tres años de reñida lucha.

 

 

Reforma

Al triunfar los que defendían la Constitución de 1857 se promulgaron las Leyes de Reforma que contenían los siguientes puntos: nacionalización de los bienes del clero; organización del Registro Civil; establecimiento del matrimonio civil, como única forma de constituir la familia; prohibición de las comunidades religiosas; trato igual para todos los cultos, los cuales deberían celebrarse en el interior de los templos; y, secularización de los cementerios. El general Álvarez dejó la presidencia a Comonfort y al mismo tiempo que éste fue elegido Benito Juárez como presidente de la Suprema Corte, cargo que conllevaba la vicepresidencia de la República. Comonfort declaró abolida la Constitución ante las sublevaciones conservadoras y Juárez recogió la bandera de la ley y asumió la presidencia.

 

 

Graves errores

Los conservadores firmaron con España el tratado Mont – Almonte, en el que se hacían concesiones indignas y se solicitaba ayuda para establecer un protectorado español en México. Los liberales concertaron con los Estados Unidos el tratado Mac Lane – Ocampo que implicaba una servidumbre internacional peligrosa para independencia de México; se concedía a Estados Unidos el derecho de tránsito a perpetuidad por el istmo de Tehuantepec, el permiso de emplear fuerzas norteamericanas para tranquilidad de las rutas, varios caminos militares, la libre introducción de algunas mercancías, etcétera. España, Inglaterra y Francia formularon reclamaciones parecidas a las que motivaron la Guerra de los Pasteles. Las dos primeras retiraron sus pretensiones gracias al general Prim, representante español. Francia siguió adelante porque más que las deudas, le interesaba dominar a México.

 

 

Intervención francesa

La intención de Francia era establecer un imperio en México. Los conservadores estaban conformes con la idea. Cuando México estaba tratando con la representación francesa, alegaron que a las tropas francesas les sentaba mal el clima de Veracruz y lograron que se les dejara residir en Córdoba y Orizaba con la condición de regresar a Veracruz sino se llegaba a un arreglo. Cuando no hubo acuerdo los mexicanos recordaron el compromiso existente y el delegado francés, Dubois de Saligny, dijo que su firma valía tanto como el papel en que estaba escrita. Los franceses avanzaron hacia Puebla al mando del general Laurencez.

 

 

Batalla del 5 de mayo

El Ejército Mexicano al mando del general Zaragoza, tomó posiciones, resuelto a hacerle frente a Laurencez y sus huestes, en dos pequeñas fortificaciones, los fuertes de Guadalupe y Loreto. Estaba tan seguro Laurencez de su triunfo, que en la mañana del 5 de mayo de 1862 dio parte de la victoria francesa, antes de empezar la batalla. Las tropas mexicanas se cubrieron de gloria, oponiendo su valor sereno y su resolución de vencer, a los furiosos ataques del general francés. Antes de media tarde el general Porfirio Díaz, dio una terrible carga de caballería que descompuso al enemigo y decidió el triunfo mexicano.

 

 

Sitio de Puebla

El general Zaragoza concibió el plan de empujar a los franceses de Orizaba y Córdoba y arrojarlos. No pudo realizarlo porque parte de su ejército fue sorprendido y desbaratado en el fuerte del Borrego. Zaragoza se retiró a Puebla y murió de tifo el 8 de septiembre de 1862. Napoleón III emperador de Francia, mando refuerzos al mando del general Forey. En 1863 el ejército francés tenía más de 35,000 hombres y general González Ortega, sucesor de Zaragoza, apenas tenía 20,000. González Ortega resolvió fortificarse en Puebla y resistir al invasor. El sitio de Puebla duró setenta y dos días. La ciudad fue defendida casa por casa y sólo cuando se agotaron los víveres y las municiones, se rindió González Ortega.

 

Francia impone un emperador

Tomada Puebla, los franceses se dirigieron a México, de donde salió el gobierno de Juárez el 31 de mayo de 1863, sin disolverse ni renunciar a su derecho. Juárez en su retirada llevaba consigo el poder republicano. El 7 de junio entran los franceses y Forey designó entre los conservadores una Junta de Notables, la cual resolvió establecer una monarquía regida por un príncipe católico con el título de emperador de México y ofrecer la corona al príncipe Fernando Maximiliano de Austria.

 

Maximiliano y Carlota

A mediados de agosto de 1863 salió de México la comisión nombrada para ir a Europa a ofrecer el trono al archiduque Maximiliano. Este aceptó por habérsele asegurado que el pueblo mexicano, mediante un plebiscito, había aprobado su exaltación al trono. Emprendió el viaje acompañado de su esposa, Carlota Amelia, hija del rey de Bélgica. Desembarcaron en Veracruz el 28 de mayo de 1864 y llegaron a México el 12 de junio. Maximiliano era ambicioso, inteligente, de rectos principios, pero de carácter débil e ideas poco firmes. La ciudad de Veracruz recibió mal al imperial matrimonio, pero fueron aclamados en Orizaba, Puebla y México.

 

Nueva guerra de independencia

Napoleón III encontró en México un ejército de línea más pequeño y peor organizado que el suyo, pero formado de soldados aguerridos, mandados por jefes valerosos, tenaces y llenos de fe. Los años de 1864 y 1865 fueron favorables a los franceses, mandados por el Mariscal Bazaine. Favorables en el aspecto militar exterior porque los ejércitos mexicanos se reponían inmediatamente de las derrotas que sufrían ante la superioridad del adversario, y los guerrilleros, los inmortales chinacos, infatigables, no dejaban descansar al invasor.

 

Triunfa la justicia

A fines de 1865 el ejército invasor mostraba clarísimas señales de agotamiento. Napoleón III decidió abandonar la partida y comenzó a retirar unidades francesas. Era una verdadera traición y Maximiliano trato de abdicar, pero Carlota lo disuadió y salió para Europa a convencer a Napoleón III y al Papa para que los ayudaran. Ni Napoleón III ni el Papa Pío IX le hicieron ningún caso y ella acabó por perder la razón. Los generales Miramón y Marqués que se hallaban en Europa regresaron ene noviembre de 1866 y trataron de reorganizar y reanimar las fuerzas conservadoras de Maximiliano.

 

 

¡Victoria!

Los esfuerzos de los conservadores eran inútiles. El general Escobedo dominaba el norte hasta San Luis Potosí, Ramón Corona ocupaba Guadalajara, Porfirio Díaz que dominaba Oaxaca, tomó Puebla el 2 de abril para seguir hacia México y el general Alatorre se adueñó de Jalapa. Maximiliano se encerró en Querétaro con los generales Miramón y Mejía, mientras Marqués era enviado a defender México. Ambas ciudades sucumbieron. La primera ante Escobedo y Corona, y la segunda ante Porfirio Díaz. Juárez fue el alma del movimiento. Al caer Querétaro quedaron prisioneros Maximiliano, Miramón y Mejía que fueron fusilados el 19 de junio de 1867. Juárez logrado el triunfo publicó un manifiesto que terminaba diciendo: "encaminemos nuestros esfuerzos a obtener y consolidar la paz. Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz ".

 

Lucha de ambiciones

El país estaba empobrecido y agotado. La independencia había quedado a salvo. La soberanía nacional quedaba afirmada. La ambición dio lugar a graves errores e hizo resurgir rivalidades políticas lamentables. Dicha rivalidades surgieron con motivo de las elecciones presidenciales de 1868, en las que fue electo nuevamente Juárez. La inquietud prosiguió entre los amigos de los otros dos candidatos a la presidencia que fueron Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada.

 

Juárez y Lerdo de Tejada

El gobierno de Juárez en el periodo de 1868 a 1872 trató de ordenar los ingresos y gastos nacionales y de mejorar las comunicaciones. En la obra educativa el doctor Gabino Barreda implantó grandes mejoras. Terminado el periodo legal, celebráronse nuevas elecciones, en las cuales fue reelegido Juárez, con Lerdo de Tejada en la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, que equivalía a la vicepresidencia. Porfirio Díaz volvió a revelarse y promovió serios disturbios. Juárez murió de una enfermedad del corazón y el resto de su periodo fue cubierto por Lerdo de Tejada. Éste fue reelegido y Porfirio Díaz que había enarbolado la bandera antirreeleccionista, ante el segundo periodo de Juárez, alegó fraude en las elecciones, derribó a Lerdo de Tejada y escaló la presidencia.

 

M·ENU