Antecedentes de la independencia

 

Despertar de la conciencia nacional

Las inquietudes de la conciencia nacional se manifestaban en los elementos más ilustrados de la población. Alentaba un incipiente patriotismo mexicano en la oficialidad del ejército. La paz colonial no se alteró con la rebelión de Martín Cortés, ni con las luchas entre virreyes y obispos. La sublevación de los esclavos negros, el motín de 1692 y la rebelión de los indios de Nayarit y Campeche fueron brotes contra la injusticia social. En 1798 Pedro Portilla organizó la rebelión de los machetes que fue delatada. En 1799 Francisco Antonio Vázquez preparó otra rebelión que fue denunciada. En 1802 el niño Mariano trató de restaurar el antiguo imperio azteca y fue sometido.

 

 

Estímulos históricos de la independencia

Varios pensadores franceses escribieron la enciclopedia. Se entendía en ella a la libertad en su forma más extremada. Coincidió la época de la enciclopedia con el estallido y triunfo de la Revolución Francesa en 1789. Los pueblos vieron que un régimen injusto podía caer por la acción del pueblo. Los Estados Unidos de América se liberaron de la tutela inglesa. España se levantó contra Napoleón el 2 de mayo de 1808. Este suceso facilitó la Independencia de México y los otros países de América que reconocían que los españoles tenían razón ya que el rey legítimo estaba prisionero en Francia y se preguntaban: ¿quién debe mandar en América mientras el rey está prisionero?

 

 

Estímulos internos de la Independencia de México

El principal fue la rivalidad entre los criollos, españoles nacidos en América y los españoles peninsulares. Los criollos asumieron la dirección del movimiento de rebeldía. La desigualdad social fue un factor importantísimo de la Independencia de México. Originaba el odio de las clases desheredadas hacia sus amos. Este odio es el que da a las revoluciones su fuerza material más poderosa. Por último actuó el sentimiento patriótico, que se desarrolló con fuerza particular en el elemento mestizo, en el mexicano.

 

 

El licenciado Verdad y el padre Talamantes

El licenciado Francisco Primo de Verdad y Ramos, Síndico del Ayuntamiento, afirmó que desaparecida la autoridad real, la soberanía pertenecía al pueblo y que a este le tocaba constituirse como mejor le pareciese. Se adhirió a esta solución el licenciado Azcárate quien dijo que las ideas de licenciado Verdad estaban de acuerdo con la mejor tradición del derecho español. Fray Melchor de Talamantes agregó que un dominio tiene derecho a separarse de la metrópoli: 1º cuando el gobierno de ésta fuese incompatible con el bien general de la colonia; 2º cuando la metrópoli se sometiera voluntariamente a un extranjero; 3º cuando el clamor general exigiera la separación. La independencia se consideraba como una necesidad política e histórica.

 

 

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