Flores Mexicanas

Tlaloc, el Dios de la lluvia y del agua en la mitología Azteca, recibía en la primavera las primicias de las flores nuevas, como una de las mejores ofrendas que podían hacérsele. La corporación de los floristas celebraba por esas fechas las fiestas de Coatlicue, la deidad tutelar del gremio y que era la Diosa de la tierra y de la fecundidad. Los aztecas imponían a los pueblos sometidos tributos que deberían pagarse en flores, y Moctezuma hizo la guerra al cacique de Tlachquiauco, Malinal, porque le negó una flor de tlalixquixóchitl, que había gustado sobremanera al poderoso monarca mexica, tan amante de las flores.

A los mercados indígenas, según lo describe Cortés, llegaban los indios con sus atados o manojos de flores diversas, entre ellas muchas de las que existen en otras partes del mundo; pero también otras exclusivamente originarias de América y no pocas existentes sólo en México. Desde las principesca orquídeas (joyas vegetales de lujo, del ocio y del parasitismo) hasta los transitorios cocomites, que sólo abren su corola un día y luego mueren; los nardos, las dalias, las begonias, las nasturcias, los cempasúchiles, las extrañas manitas y las flores de Nochebuena.

Todas estas flores auténticamente mexicanas pertenecen ya al mundo entero, juntamente con otras menos comunes, como la "cacaloxótil" o rosa laurel, el girasol, la amapola de campo, la cajigal o mal de ojo y la hierba del burro. Y aún de las flores extranjeras, Aclimatadas en nuestra tierra, México ha logrado hacer nuevas especies y flores distintas. Por ejemplo, se han producido algunas rosas sin espinas, que son verdadera curiosidad en el mundo de las flores: Lutero Burbank las llegó a producir en nuestro país por un procedimiento que llamo, poéticamente, " quitarle el temor a la rosas "; porque éstas dan esquinas para defenderse de los dedos del hombre, que parecen a la planta serpientes malas.

La rosa llamada en el mundo Santa María de Guadalupe, fue lograda en México por los hermanos Jiménez (Gumersindo es el jefe del negocio) con diversos cruces de rosas extranjeras: es una rosa esplendorosa de color " beige " como la veste de la Patrona de América, y única en el mundo. Las rosas españolas, especialmente las de Castilla, fueron sembradas y cultivadas con amor por los primeros colonizadores que las trajeron a México, y de ellas provienen las demás rosas mexicanas, tan propias y nuestras.

En la " Historia de San Vicente de Chiapas y Guatemala ", de Fray Francisco Jiménez, leemos lo siguiente, que alude a las rosas y otras plantas.: " En Sinacatán vivían los religiosos en una casita incorporada a la iglesia, tan pobre como la del más pobre indio y sin ningún abrigo, de dos cuartos, de suerte que con otra pared de palitos que hicieron hacían claustro, en el cual pusieron muchos claveles, azucenas, lirios, hinojos y rosales de Castilla, que nos envió Fray Jordán de Oaxaca, de donde ha venido cuanto hoy hay en la tierra o cuasi ".

El 13 de enero de1714 el jesuita Francisco Piccolo enviaba una carta, desde Santa Rosalía de California, a su casa de México, en la que él decía a un religioso amigo: " me dice Jerónimo de Palermo que dexó unas plantas de rosas de Castilla en Ravan para mí: si están en pie, V. Ra; por quien es, me las remita en una olla, juntamente con unos arbolitos de membrillo; y si vuestra reverencia tiene algunos de limón y de naranjo, se los estimaré mucho; y que vengan en dicha olla con tierra, encargando al contramaestre que les vaya echando agua, y Va. Ra. escriba al hermano Jaime que son para mí ".

La rosa de Santamaría de Guadalupe, a que antes hicimos referencia, es ya muy apreciada en el mundo entero y se ha aclimatado en varios países. Los mexicanos que la crearon la aseguraron en 100 mil pesos. En los primeros años de su cultivo, la planta da 4 o 5 flores solamente, cada año, logrando dar más en los años siguientes, hasta producir cincuenta flores anuales, tan codiciadas, que se venden a cinco dólares cada una. Estas rosas son un invento mexicano, que va ganando al mundo rápidamente.