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Breve Historia de la Charrería

"El Desfile"
Inicio de toda fiesta charra. Conjunto de Charros y charras con sus estandartes;
destaca, al centro, el abanderado nacional montando cuacazo tordillo.
(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CHARRO MEXICANO

Los indígenas, durante el tiempo de la Colonia, en casi todo lo que hacían eran menospreciados, vejados y juzgados con rigidez, por tanto siendo el caballo un animal muy útil en la conquista, le tuvieron gran estima y no fue fácil permitir que los recién conquistados, los tuvieran, ni siquiera para amansarlos, pues se temía que descubrieran uno de sus secretos claves en la lucha por la conquista y los derrotaran.

Una de las primeras autorizaciones de que se tiene conocimiento - porque existe escrito -, fue la otorgada por el Marqués de Guadalcazar Don Diego Fernández de Córdova, quien otorgó autorización por mandato del Virrey Luis de Tovar Godínez al padre jesuita Gabriel de Tapia - procurador de la Compañía de Jesús - para que 22 indios, montarán a caballo, y así poder cuidar y pastorear más de 100 mil cabezas de ganado menor pertenecientes a la Hacienda de Santa Lucía, filial de la de San Javier en el distrito de Pachuca - ahora Estado de Hidalgo -. Esto ocurrió el 16 de noviembre de 1619, en la primera mitad del siglo XVII..

Ya en 1555, segunda mitad del siglo XVI, el segundo Virrey de la Nueva España, Don Luis de Velasco, había puesto en uso una montura distinta a la que usaban los españoles; así surgieron las primeras sillas mexicanas y los primeros frenos de estilo diferente, con características propias para las necesidades vaqueriles de la Nueva España.

Los caciques Otomíes, Nicolás Montañéz; Fernando de Tapia y el instructor Fray Pedro Barrientos, contribuyeron mucho a la cimentación de la cacharrería. ( Años 1531 a 1555 ). Por ese tiempo el santo varón Sebastián de Aparicio - ahora en proceso de canonización -, adquirió la hacienda de Careaga, - entre Azcapotzalco y Tlalnepantla, en el Estado de México -, donde de se dedico a la agricultura y la ganadería, enseñando los indígenas que no mostraron interés en la agricultura una nueva actividad; la doma de bovinos y más tarde la del ganado caballar, a pesar de estar prohibido hacerlo, pues su uso era reservado sólo a los conquistadores. Surgiendo así este nuevo oficio que luego se extendió floreciente desde la Mesa Central, a todos los confines del Virreinato con el nombre de Charrería. Este ejemplar y virtuoso varón a los 71 años dejó la actividad civil donando sus propiedades al convento de Santa Clara en el Estado de México, para ingresar en él como hermano Lego, - no sacerdote -, con el hábito de San Francisco de Asís. Falleció 27 años más tarde a los 98 años de edad. Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Puebla.

Así nació la charrería en las haciendas de los estados de Hidalgo, - cuna de la Charrería -, Puebla y Estado de México, extendiéndose más tarde por toda la Nueva España y floreciendo en el Virreinato de la Nueva Galicia, - actual Estado de Jalisco y sus alrededores-.

Posteriormente y poco a poco la Charrería creció, al generalizarse el uso de los caballos entre los habitantes de nuestro país, donde los hacendados y sus servidores de confianza hacían gala de su pericia y destreza en el manejo de los animales, consumando útiles y valiosas maniobras con arrojo, valentía y pericia.

En 1880 la Charrería profesional tuvo su origen, fue entonces cuando apareció el famoso "Charro Ponciano” cuyas hazañas reconocemos por los corridos y canciones.

Su nombre fue Ponciano Díaz, originario de la Hacienda de Atenco, en el Estado de Hidalgo - la primera ganadería que se estableció en América -, dio gran impulso e incremento a la Charrería, convirtiéndola en espectáculo de valentía y pericia digna de admirar. Combinaba la Charrería con la Tauromaquia, siendo así el primero en ejecutar la suerte de banderillas a caballo, inventada por Ignacio Gadea, otro charro mexicano, que perteneció al equipo de Don Ponciano Díaz, junto con Agustín y Vicente Oropeza, Celso González, Vicente Conde y Manuel González Aragón, pioneros de la Charrería actual con quienes partió a España en 1889, a dar una exhibición de Charrería y Toros al estilo mexicano.

 En 1894 se reunió en Monterrey un grupo de 12 Charros capitaneados por Vicente Oropeza que salieron por primera vez a Nueva York y recorrieron varios lugares de aquel país con grandes éxitos. A Vicente Oropeza los norteamericanos le dieron el calificativo de Campeón de Lazo en el mundo, sorprendidos de la maestría y destreza con que floreada y lazaba.

En 1900 hubo otra expedición de charros a París, promocionando el arte de la Cacharrería, quienes después viajaron a Europa con otros grupos de charros, los que regresaban contentos y gloriosos por la aceptación de lo que exhibían.

De entonces a la fecha, se han efectuado muchas excursiones al extranjero llevando esta inmortal tradición y arte. La mayoría a países donde existe alguna tradición relacionada con el uso del caballo, entre los países que sobresalen están: Argentina, Colombia; Venezuela, Chile; Estados Unidos, Canadá, España, Francia y Portugal.

La Charrería ha sido tema de poetas, pintores, músicos, historiadores, artesanos y personas de reconocida cultura; todos ellos amantes de nuestras tradiciones y raíces.

La Charrería por otra parte esta relacionada con la sastrería, sombrerería, platería, zapatería, fustería, talabartería, curtiduría, fabricación de sarapes, elaboración de reatas, herrajes, bordados y trabajos en pita. Así que, adentrándose en el tema de la Charrería, resulta interesante hasta para tomarlo como un tema para un programa cultural, a nivel escolar por tratarse de un valor histórico muy importantes.

La Charrería fue declarada “Deporte Nacional” por el Sr. presidente de la República Don Manuel Ávila Camacho, e instituido el 14 de septiembre como “Día del Charro”.

Por lo cual debe quedar claro que la Charrería nació en el campo y se reglamento en la ciudad, surgiendo la primera asociación en el Distrito Federal, con el nombre de “La Nacional” el 4 de junio de 1921. Posteriormente surge el 29 de abril de 1923, la segunda asociación de la República con el nombre de “club Nacional de Charros Potosinos”, ahora Potosina de Charros en la capital del Estado de San Luis Potosí y, el 8 de agosto de 1923, en Toluca Estado de México, la tercera asociación de charros del estado de México.

El 16 de diciembre de 1933 se funda la Federación Nacional de Charros que se dio a la doble y fructífera tarea de agrupar a todas las asociaciones de charros del país, para organizar competencias y elaborar un reglamento común que unificará criterios en la práctica de este deporte nacional.

La práctica de la Charrería se divide en 9 suertes, llamadas así porque el éxito de la ejecución dependerá en gran parte de la voluntad de la bestia con la cual se van a ejecutar, pues aunque exista la experiencia suficiente, en algunas ocasiones el animal no se presta y estas ejecuciones no se realizan con el lucimiento y éxito esperados.

El deporte de la Charrería está catalogado como uno de los más completos porque se practica al aire libre y en el se activan todos los músculos del cuerpo al comenzar el movimiento del caballo, o al aplicar la fuerza de poder a poder con los animales que están siendo sometidos.

Los Charros no perciben sueldo por actuar, aunque tengan que recorrer grandes distancias para hacerlo, y la cooperación que el público da por presenciar una charreada, subsidia parcialmente los gastos de la misma, siendo que el saldo lo pagan los integrantes del equipo o a veces toda la asociación. Ahí estriba también la nobleza del deporte, pues arriesgan su integridad siempre, desde que comienza su relación con el caballo, quien no tiene palabra de honor por nada y menos en cuestión de temperamento. Por lo cual se dice que, en el momento de meter el pie en el primer estribo, se toca el escalón más importante para llegar al cielo, acortando así la distancia entre este mundo y el de la eternidad.

Es el único deporte en el cual pueden quedarse a deber puntos, por no ejecutar las suertes bien, de tal modo que su resultado podría ser de 0 por no ejecutar la suerte, meno los puntos que acumule negativos como sanción por hacerlo además mal.

Cada año se ejecuta una competencia entre los equipos del Estado para eliminarse y tiene derecho a competir en el Congreso Nacional, donde se eliminarán entre todos los de la República, para seleccionar a los 20 mejores equipos del país. Tanto en los Congresos Estatales como en los Nacionales.

Los premios que se otorgan son trofeos y diplomas alusivos al deporte de la Charrería.

Los Congresos Nacionales de Charrería son muy solicitados por los gobiernos de los principales Estados, por la afluencia turística que éstos generan y por la difusión que se da a una importante tradición.

Por esta razón el primer interesado en llevar un Congreso Nacional de Charrería a un Estado, es el vocal de la federación de Charros, quien haciendo equipo con los mismos de su estado, busca el apoyo del gobierno del estado y sus dependencias, coordinados con la hotelería, para lograrlo.

La Charrería esta considerada como reserva del Ejército en la rama de caballería, por lo que además de la disciplina deportiva, existe la obligación de observar ciertas normas adicionales al deporte.

En la Charrería todo esta reglamentado, hasta el modo de vestir; por lo cual conviene leer algo relacionado con la misma señalado en el reglamento de competencias. Para vestir con propiedad, pues debemos tener en mente que los colores adecuados en la práctica de la Charrería, deben ser colores serios, quedan eliminados - definitivamente - aquellos que son llamativos. Nunca deben verse en la Charrería, el azul cielo, morado, lila, amarillo, verde claro, rojos, color de rosa y todos los tintes claros que denigren o pongan en tela de juicio la virilidad de quien los usa.

Actualmente, los adornos de las chaquetas deben ser sobrios y de buen gusto;  pues en estos tiempos lo más sencillo es lo más moderno, a excepción de los trajes y pantalones " cachiruleados” o adornados en minuciosa y artesanal combinación de gamuzas cortadas con gran maestría y esmero, lo que resulta ser una valiosa artesanía.

La camisa, cuando se usa con traje debe ser clara, estilo Charro, con botones de hueso en forma de pequeños bolillos alargados, a los cuales se les denomina " Tarugos " tomado el nombre de los trozos de madera prismática que se usaba en algunos pisos antiguos.

La corbata debe ser en forma de moños y en colores serios, siendo el color rojo el único permitido; por ser alegre y combinarse con todo.

Los zapatos deben ser de una pieza y contar con tacón plano espuelero. Cafés en sus distintas tonalidades, y grises ( éstos últimos más difíciles de combinar ) usando negros sólo con traje negro, o muy oscuro y de preferencia cuando no se necesite montar.

Para abreviar, sólo recordaré que actualmente existen cinco atuendos reglamentados por la Federación, estos son: el de Faenas, Media Gala, Atuendo de Gala, Gran Gala y Etiqueta ( estos dos últimos propios para usarse en ceremonias especiales o fiestas de noche)  

Lo menos que debe usar quien desee o practique la Charrería, es el traje de Faena. Este consiste en un sombrero liso de fieltro o Palma, camisa estilo pachuqueño, de cuello pegado o corto, tipo militar, pantalón de corte charro, aunque sea sin adornos, botines estilo charro, corbata de moño en color serio, espuelas y chaparreras.

En otros tiempos no había tantos escrúpulos en el uso del atuendo charro por qué estas actividades se desarrollaban sólo en el campo, pero ahora debe presentarse el Charro vestido lo mejor posible, o sea con la mayor propiedad, conservando así la tradición y una personalidad uniforme de categoría y buen gusto. Y, en esto debe tenerse cuidado, pues con frecuencia vemos algunos cantantes, artistas y mariachis, portando trajes charros que denigran a la Charrería; además usan el pelo largo, lo cual también está prohibido por el reglamento de Charrería, por ser anti estético, antihigiénico y de poca personalidad.



BREVE DESCRIPCION DE LAS SUERTES EJECUTADAS EN LA CHARRERIA

Cala de Caballo

Consiste en presentar un caballo charro bien arrendado el cuál deberá conducirse a paso tranco hacia el partidero de donde saldrá a toda la velocidad, para hacerlo entrar rayando con las patas a cuartos traseros, sin salirse de un cuadro previamente marcado, para el caso. Posteriormente se coloca en el centro del cuadro para obligarle a dar un mínimo de tres vueltas o lados hacia la izquierda, ( o lado de montar ) y otras tres vueltas hacia la derecha, (o lado de la garrocha) posteriormente y en la misma forma lo hará con los medios lados y luego los cuartos de lado, girando sobre cada una de las dos patas - según sea el caso - para regresar al partidero, cejando al caballo, esto es, haciéndolo caminar hacia atrás y en línea recta, para volver hacia el público despacio o a paso tranco, (normal y tranquilo).

 

"Cala de Caballo"
Momento en que el jinete jala su caballo
para demostrar su punta.
(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

 

 

 

 

"Tirando el Pial"
Un charro tiene asegurada la cabeza del animal
y el otro tira su pial para completar la suerte.

(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

Piales en el Lienzo.

Consiste en lazar una yegua de los dos cuartos traseros a un mismo tiempo. Para esto la yegua saldrá del partidero a toda velocidad, siendo arreada por un arriador experto y quién la pondrá en suerte a sus compañeros. Los competidores tendrán tres oportunidades para ejecutar la suerte, cambiando de  lugar en cada oportunidad. Se colocaran primero en los 10 metros, después en los 20 y finalmente en los 50 a partir de la puerta del partidero y a una distancia de 4 metros entre la barda del lienzo y las manos del caballo. Esta suerte es la única que se siente, se oye, se huele y se ve, pues cuando se ejecuta se percibe en el lienzo un agradable aroma por el humo que despide la reata al ser amarrado de la cabeza de la silla.

 

 

 

De las Colas o Coleaderos

Consiste en seguir a un toro a fuerza de carrera paralelamente al ejecutante quien deberá derribarlo. El Charrro se agacha, coge la cola del toro y corriendo la mano sobre la cola hasta la mota, alza la pierna derecha y se balancea para enredarla en la espinilla bajando la mano hasta el tobillo, al mismo tiempo abre su caballo formando con el toro un ángulo de 45 grados más o menos y sacando fuerte al caballo, da el jalón para derribar al animal.

"El derribo"
Escena de la cola anterior, cuando el charro ya soltó y derribó. El caballo del coleador es alazán con lucero; en segundo plano, un tordillo, un alazán careto y un bayo careto.

(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

 

"Inicio de cola"
Momento en el que el charro abre su caballo bayo, ya arcionado; va bien montado y mejor amarrado.

(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

Esta actividad en aquel tiempo se empleaba para restar fuerza al toro y proceder a jinetearlo ya de caido, amansándolo un poco para restar velocidad al animal, todo con el fin de manejar al ganado.

 

 

 

 

 

 

 

Jineteada de Novillo

Consiste en montar un novillo en cualquiera de estas formas: con pretal de gasa, a tentemozo a piochi y cola, con la cara hacia atrás, ( pero en el lomo), a mujeriegas o a una mano. El  jinete debe procurar quedarse en los lomos del animal y bajarse bien sin caerse como lo manda el reglamento de competencias.

 

 

 

 

 

 

 

Jineteando a una mano, la Izquierda,
que es la de más puntuación.

(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

 

 

"Momento de estirar"
Ya los charros amarraron pial y cabeza,
ahora jalan o estiran para derribar el toro.
El charro que tira el pial es un tordillo.

(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

Terna en el Ruedo.

Consiste en lazar un toro de la cabeza o cuernos y de las patas, para derribarlo.

La terna es ejecutada por 3 elementos del equipo, los cuales tendrán como máximo tres oportunidades para realizarla en un máximo de 10 minutos.

Si lo hacen en menos tiempo, tendrán puntos adicionales, tantos cuanto sean los minutos que tuvieron a su favor.

Los mismos si al tirar su lazada lo hacen floreando, su puntuación aumentará mientras más flores su lazo forme.

Esta maniobra se ejecuta en el campo para herrar al ganado, cortarle los cuernos o curarlos.

 

Jineteada de yegua

Igual que en la del toro el jinete, deberá quedarse en los lomos del animal y aguantar todos los reparos sin caer. Puede hacerlo de varias formas: a la greña, ( o sea sujetándose únicamente de las crines del animal ) o con pretal y verijero y bajar sin caer. Si lo hace deteniéndose de la oreja de la yegua y con el pretal en la otra mano, tendrá puntos adicionales.

 

 

 

 

"Una buena jineteada"
El charro muy bien sentado, corriéndole
las piernas como mandan los canones.

(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

 

Manganas a Pie

Posteriormente se le hará pasar al Charro que va a ejercitar esta suerte, una yegua por el ruedo a toda velocidad, la que aprovechará para derribarla en tres oportunidades lazándola de las manos.

Las tres oportunidades que tiene el Charro, deberán ser tiradas en forma distinta, para que le cuente. Tendrá puntos adicionales cuando lo haga en forma especial; lo cual aumenta el riesgo en ocasiones como cuando se ejecuta con el tirón del ahorcado, de la flecha, de la muerte, etcétera descritas en los lienzos y en el reglamento.

"Mangana con pasada y rodada"
Bella estampa en la que el pintor logró estupendas figuras;
sobresale el manganeador muy bien plasmado.
(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

"Que manera de estirar"
El carro estira y la yegua vuela para caer.
(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

Manganas a Caballo

Esta suerte es idéntica a la anterior, pero se ejecuta a caballo y en ella no se pueden aplicar los tirones del ahorcado y la flecha.

 

 

 

 

 

 

 

 

Paso de la Muerte

Esta difícil suerte, en la que se necesita gran pericia, consiste en que el ejecutante sigue a una yegua en el ruedo, la cual se hace pasar a toda velocidad, para que el Charro se le empareje, pasándose de su caballo, ( que va montado en pelo ) a la yegua en suerte, sin disminuir su velocidad.

Tendrás de 3 oportunidades para ejecutarla y no deberá caerse. Disminuirá su puntuación si no lo hace en la primera oportunidad, y obtendrá puntos adicionales si la yegua repara y el cuartea o si la yegua se cae y el continua montado hasta lograr que ambos se levanten bien.

Hay que tomar en cuenta que mientras más sea el grado de dificultad que se emplee mayor será la puntuación que se otorgue, cuando se ejecuten bien.

Consumada la suerte, el jinete aguanta los reparos de la yegua bruta.
(Colección de Pinturas Charras del Instituto Cultural Domecq, A. C.)

 

 

DE LAS COMPETENCIAS

Se efectúan entre 2 y hasta 3 equipos simultáneamente. Más en la misma ocasión no es conveniente, ni usual, porque el público se cansa, pues  una charreada bien efectuada entre dos equipos debe durar como máximo 2 horas.

También hay competencias de coleadores llamadas coleaderos en ellas sólo se ejecuta la suerte de colear y no tiene límite de tiempo, la duración será de acuerdo al número coleadores.

Cada coleador tiene tres oportunidades para hacerlo y aunque en las competencias de Charrería no hay premiaciones económicas sino simbólicas, en los coleadores si suele estimularse a los ganadores (que acuden de todos rumbos), con alguna cantidad que se toma de las mismas inscripciones.

Existen también los pialaderos en los que sólo se ejecuta la suerte de pialar en el lienzo, o lazar de las dos patas a una yegua, ( aquí no se trata de tumbarla ) sino de sujetarla como lo manda el reglamento, de las dos patas y en la forma como se especifica.

Suele también ejecutarse otra actividad filial de la Charrería; los Jaripeos, en los que la suerte principal que se ejecuta son las jineteadas de toros y yeguas y puede adornarse con  alguna otra suerte espectacular de la Charrería, para hacerlo más ameno.

No debemos confundir esta fiesta con los rodeos americanos, pues los rodeos son jineteadas a la usanza norteamericana, en los que las reglas son distintas. A diferencia de ellos, esta jineteadas en la Charrería deberán ejecutarse hasta que el animal rinda o deje de reparar y el ejecutante deberá hacerlo bien vestido de Charro.

Las competencias de mayor relevancia son los Congresos y Charrería

LOS CONGRESOS DE CHARRERIA

Son los congresos nacionales y estatales ya mencionados anteriormente, en ellos se conoce el nivel deportivo de las asociaciones.

En los congresos nacionales compiten los equipos que hayan resultado campeones en sus respectivos estados, con una puntuación mínima señalada por la federación, reconociendo como los mejores a los 20 equipos que hayan abstenido la mejor puntuación; apareciendo así las asociaciones en orden de mayor a menor de acuerdo a los resultados.

El congreso más reciente, del que se tienen más datos, se efectuó en Irapuato, Guanajuato, el 9 de noviembre de 1988 en el lienzo de la asociación " Ignacio León Ornelas”. En el compitieron 99 equipos y 33 escaramuzas, lo cual dio un total aproximado de 2000 turistas en aquella entidad durante 12 días.

El Congreso Nacional terminó el domingo 20 de noviembre a las 21 horas, con una charreada juvenil de tres equipos integrados por nuevos valores de los Estados de Guanajuato, México  y Puebla,

Fueron 12 días, con 3 charreadas diarias o sea 9 equipos diariamente y 3 escaramuzas, una en cada charreada. Las charreadas se efectuaron a las 11, 16 y 20 horas diariamente.

Las escaramuzas son equipos de señoritas que además de montar bien, saben calar su caballo y ejecutar algunas suertes especiales, propias para ellas, que consisten en hacer combinaciones y filigranas con sus caballos a toda carrera, lo cual le da alegría y vistosidad a la fiesta. Además son el toque delicado y de buen gusto en una asociación pues colaboran con entusiasmo en todo lo que se les encomienda.

Los congresos estatales se efectúan, como su nombre lo indica, en cada estado, no siempre en la capital del mismo, pues al igual que los nacionales, la asociación sede es seleccionada por mayoría de votos.

En San Luis Potosí existen las siguientes asociaciones:

Siguiendo un orden alfabético, estas asociaciones son: Asociación de Charros Amigos de Cárdenas, Caporales del Rosario, Villa de Reyes, Compadres de San Ciro, Asociación de Charros de Ciudad Fernández, Asociación de Charros de Matehuala, Asociación de Charros de San Luis Potosí, Asociación Charros Hacienda la Pila, Asociación de Charros Huastecos de Valles, Asociación de Charros Hugo D. Monroy, Asociación de Charros Marco Antonio Elizondo, Asociación de Charros Marques de Guadalupe, Asociación Potosina de Charros, Asociación de Charros Rancheros de Tamasopo, Asociación de Charros Real del Potosí, Asociación de Charros Regionales de Rayón, Asociación de Charros Regionales de Río Verde, Asociación de Charros Regionales de Tierra Nueva, Asociación de Charros Santa Fe de Ebano.

18 en total, 5 en la capital y 13 en los municipios del Estado.

UN MOMENTO DE REFLEXION

Ahora que hemos recordado brevemente y sin profundizar algunos de los principales datos de la Charrería, surge un sentimiento de cariño, responsabilidad y tristeza hacia una tradición muy importante, ( por ser símbolo de México ), y sin embargo está muy olvidado por las autoridades de algunos Estados y medios de difusión importantes, pues no es posible que ni siquiera sepan que la Charrería es Deporte Nacional y, sobre todo, de la gran importancia turística que tienen los Congresos Nacionales. ¿ Cómo es posible que habiendo un campeonato nacional, a donde acuden 100 equipos con un mínimo de 10 integrantes, más 33 escaramuzas, con un promedio de 10 señoritas por escaramuza, más caballerangos, choferes, etcétera, más infinidad de aficionados de toda la República, ni siquiera se dé a conocer el acontecimiento en los medios televisivos y mucho menos los resultados?

¿ Qué esta pasando con esta tradición que además se símbolo de identidad?  ¿ A qué se debe su relegación ? ¿Será caso que en un México sediento de progreso hay que olvidar nuestro origen campirano? ¿ O acaso hay que olvidar lo nuestro para obtener más aceptación en otros estratos de la sociedad mundial y hasta nacional ?.¿ Por qué este afán en México por olvidar y menospreciar a los hombres de a caballo? ¿ Acaso ya olvidamos que el caballo ha estado relacionado con el hombre desde tiempos muy remotos? No podemos avergonzarnos de nuestros valores, porque la Revolución se hizo, primero a caballo y después en Ferrocarril, sin desplazar al primero.

¿Por qué se nos llena la boca de satisfacción citando las hazañas de algunos deportistas extranjeros, cuyos nombres, la mayoría de las veces, ni nuestros cronistas saben pronunciar? ¿Por qué no se han interesado las cadenas mexicanas de televisión y los grupos radiofónicos en transmitir por lo menos los resultados finales de nuestros campeonatos ? ¿ Dónde están esos cronistas deportivos que a diario se ven en la televisión ? Me da la impresión de que es tal su desconocimiento en este deporte y su afrenta por el mismo, que si les ordenaran transmitir los resultados, se sentirían menospreciados renunciando, antes de ser humillados.

Y si de caballos tuvieran que hablar, entonces cambiarían sus crónicas por la de salto, polo, carreras en el hipódromo y otras extranjeras, antes que hablar de la Charrería, para no perder la línea extranjerizante.

Ya nada más falta que den cabida y nos informen de los resultados de los rodeos tipo mexicano, para opacar definitivamente lo nuestro y extranjerizarnos al máximo. ¿ Quién nos dijo que esto es progresar y que gracias a ello México va saliendo adelante ? !!Ha pero eso sí! Que no nos disguste algo, porque rápido sale el término de “Charro”, aunque de esto no tengamos ni idea, despreciando al máximo con ese término lo que nos desagrada.

¿ Eso es nacionalismo y cariño por lo nuestro?

¿ Eso es cultura y conocimiento de nuestras raíces ? ¿ Eso es respecto al deporte nacional ? Hay que conservar nuestras raíces para rescatar nuestros auténticos valores y defenderlos para conocer nuestro origen sin avergonzarnos de ello.

Sin embargo, nuestros deportistas y sus familiares, siempre se preocupan por llevar al extranjero un sombrero Charro para coronar las sienes de los campeones mexicanos, y eso nos enorgullece. Pero cuando esto se haga, debemos procurar cuidar la imagen, no llevando sombreros de mal gusto, diseñados en cartón y cubiertos de terciopelo negro o rojo adornados en forma impropia, con una gran estrella en hilo amarillo, por todo lo ancho de su falda y a veces hasta con lentejuela; y por lorenzana tienen un filete de color amarillo o blanco en forma de “EES” minúsculas y manuscritas, continua y unidas por todo el borde del sombrero.

Eso no es un sombrero de Charro.

Eso denigra y confunde a los que sin saber, quieren un auténtico sombrero de Charro. Hay que cuidarnos de no confundir su uso y mucho menos en el extranjero.

Ojalá nos hicieran el favor de honrarnos con su presencia en los próximos congresos estatales y nacionales de Charrería.

BREVE HISTORIA DE LA HACIENDA DE LA PILA EN SAN LUIS POTOSI

El fundador de “La Pila” fue Don Martín Ruiz de Zavala, quien la fundó en una donación de tierra que el Marqués de Guadalcazar concedió en 1616. A esa propiedad se agregó más tarde la estancia del Teniente Alguacil Mayor Pedro Bravo.

Otro de los dueños que vale la pena mencionar fue Don Miguel de Mier y Caso quien murió víctima de una enfermedad mental el 8 de febrero de 1775, por lo cual la Hacienda fue vendida a Don Juan de Gordino para saldar las cuentas que Don Miguel de Mier había dejado pendientes antes de su enfermedad.

Antes de esto fue en “La Pila” , donde organizó Calleja a sus tropas para combatir al ejército insurgente el 24 de Octubre de 1810, mandando colocar un tapanco en la plazoleta de la Hacienda y sentados en el Calleja, con dos Frailes Carmelitas a diestra y siniestra leyeron la proclama, haciéndoles ver que tenían que luchar para defender su religión y al Rey.

También se dice que “La Pila” originalmente fue una Hacienda de beneficio minero, filial de las minas de San Pedro y que en el caso de la misma existía una gran pila del residuo que quedaba de aquel mental.

El casco de la Hacienda está formado por la casa grande, en estilo neoclásico, con un corredor al frente formado por un conjunto de columnas de piedra sosteniendo los arcos en los que reposa la pared frontal con su pretil adornado en cantera y rematado por canales del mismo material, sentadas en una base de piedra artísticamente labrada.

Al fondo esta el patio interior de la casa resguardado por sus cuatro lados por un corredor construido también en llamativa arquería que le da un aire de tranquilidad y señorío; más adentro se encuentran las recamaras y estancias de servicio.

Dignas de mencionarse son sus caballerizas que antes sirvieron de macheros, a las bestias de la Hacienda y que actualmente se encuentran remozadas y adornadas para albergar a los caballos de la Asociación de Charros que lleva el nombre de “Hacienda la Pila”, evocando el origen de nuestro deporte y dando honor con ello a la Hacienda.

Frente a la casa y a distancia se encuentra el lienzo que lleva el nombre de “Don Quintín Rodríguez González”, quien fuera el último dueño de la Hacienda, actualmente heredada a su señora esposa Doña Lucita Vázquez y a sus hijos.

Al fondo y a la izquierda del lienzo se encuentra la antigua capilla que fuera dedicada a  nuestra señora de la Purísima Concepción de La Pila, y la fábrica de vino Mezcal, con sus trojes, patios, corrales, y demás servicios propios de esta industria.

Siendo las Haciendas cuna ineludible de la Charrería, nuestra Asociación de Charros ha querido rendir tributo a lo positivo de aquella época llevando con orgullo el de “La Pila”, en reconocimiento también al fundador de nuestra asociación, Licenciado Antonio Rodríguez Vázquez, a quien hacemos público reconocimiento por su gran afición y apasionada entrega al deporte nacional por excelencia, La Charrería; Deporte que para gloria de los aficionados se resiste a morir

Caballerosidad, nobleza y custodia de nuestras tradiciones

 

Atentamente:

J. Jesús Ramírez Jasso

Delegado Regional en el Estado de San Luis Potosí