Salamanca: Cuna de la Charrería Universal

Cuando alguien se adentra en los terrenos de la historia siempre tiene algo que encontrar y, por consiguiente, narrar o platicar a otras generaciones. Nadie es dueño de la verdad absoluta, pero si tiene el derecho de defender su verdad, la de su tiempo y espacio en éste reducido universo.

La charrería, se nos ha dicho, contado y vendido como una idea original de México y quizá así sea por el enriquecimiento ornamental y cultural que después tuvo o se le dio a esa fiesta mexicana.

No obstante, se nos aclara desde Salamanca, España, que su origen nació allá, en Salamanca, cuna del toro español, por antonomasia.

La palabra Charro proviene del Vasco y se escribe "zar", que pronunciado en Vasco suena Charro, Charro, palabra que significa campesino, vulgar, corriente. Con este atributo "charrero", es conocido el autóctono de Salamanca, donde nació el charro. Lo que sucedió después es que el Charro en México y en España, evolucionó de manera diferente. El  Charro de Salamanca se convirtió en el monumento de México, pero no de España donde el Charro español no era tan rico como el mexicano, ya que los españoles no tenían oro ni plata u otros menesteres que después fueron utilizados en el arte de la charrería. En México se hicieron diferentes monturas y gorros; siendo que el traje charro español es la mezcla del traje Andaluz con el traje Vasco, con el cual se imitaba a la nobleza europea. En México adoptó características locales, muy mexicanas. Los charreros intentaban vestir siempre (y lo siguen haciendo) de modo elegante y en cierto modo arrogante, incluso con tintes aristocráticos.