La Cantina

 

El griterío confiere se escucha,
las tropas tintinean melodiosas,
los cigarrillos juegan con el humo,
el sorbo ansioso busca las bocas.

Baila el ruido entre el murmullo,
el miedo se esconde de alegría,
la mente se hace girones por perderse,
el alcohol baila, baila sin cansancio.

Se dispersan las tristezas desoladas,
el aire ríe de felicidad viendo el ambiente,
el olor se encarama en las paredes,
los recuerdos deambulan sin cesar.

El hombre pierde la noción del tiempo,
su corazón se dilata en sus latidos,
la mente descansa en su inconsciencia,
en el último refugio del humano.

Los pasaos no marcan su ritmo,
la voz tiembla de dolor,
el líquido se retuerce de alegría,
donde hace sumido la mente del hombre.

Eufrasio Reyes