Las cantinas son elementos constantes que están siempre presentes en el entorno social de México.

No todas sobreviven. Unas pasan, por diversas circunstancias, al recuerdo, a la historia y el olvido, y cuando desaparecen se clausuran o mueren. En los primeros lustros del siglo XX (1905-1915) las cantinas no pasaban de 250. De estas aún sobreviven algunas, otras se fueron para dejar el espacio a los que establecieron nuevos negocios u oficinas administrativas. El registro general de cantinas de principios del siglo XX constituye un instrumento útil de consulta para aquellos que se interesen en el tema. Los nombres de cantinas, como los de los propietarios de estas, se conjugan en un amplio espacio topográfico de la Ciudad de México. Los nombres de las calles, después fueron cambiados por otros más sugestivos y originales, son indicadores de una parte de la historia urbana de la capital mexicana. Nombres, giros comerciales, calles, propietarios, cuarteles y manzanas en sintonía urbana nos muestran un retrato pequeño del México de principios del siglo XX.

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