La cantina en letras y canciones

 

Para quienes han visto cintas cinematográficas y oído canciones populares no pasan desapercibidas las escenas de cantina con charros, trovadores, copas, botellas y parroquianos, que reflejan su pena, dolor o ausencia en su rostro varonil y en sus ojos llenos de tristeza.

Si de canciones se trata, cantina y olvido, cantina y recuerdo e ilusión perdida son temas que abundan en las letras y tonadas.

Así oímos:

Estoy en el rincón de una cantina
oyendo la canción que yo pedí...

Se llevó mi polla el gavilán pollero
la pollita que más quiero,
que me sirvan otra copa, cantinero,
sin mi polla yo me muero.

Y otras más:

Me están sirviendo ya la del estribo
ahorita ya no sé si tengo fe,
ahorita solamente yo les pido
que toquen otra vez la que se fue.

Que me sirvan de una vez pa’ todo el año
que me quiero seriamente emborrachar.

Borrachita de tequila llevó siempre el alma mía,
para ver si se mejora de esta cruel melancolía...

Es fortuna entre fortunas
probar tu sabrosas tunas
tunas coralitos de nopal;
pero más me cuadra el ponche
encarnao de tu colonche
y un buen trago de mezcal.

Canciones populares

Las letras de las canciones que se refieren a bebidas o cantinas forman siempre un cuadro socioanímico que señala el estado psíquico de quien bebe. Son ecos que repercuten como necesarios sedantes en el estado de ánimo del hombre.

De una u otra forma el mexicano desea manifestar el mundo de amor, mostrar el acervo de penas, amores y desengaños que trae en sí y estos asuntos los tratar tanto los compositores como los literatos. El ser y sus problemas se manifiestan en los temas que, en notas, se hacen canciones o, en letras, se convierten en ensayos o poemas.

Cantar y escribir sobre el beber y la cantina es un indicador confiable de la forma en que se muestra lo tradicional y lo típico del pueblo mexicano.

No menos rica en imágenes es la literatura que se ocupa de la cantina y de los elementos que en su entorno existen. No hay literato, ensayista, poeta o costumbrista que no haya pensado, y a veces escrito, sobre el tema de las bebidas, como circunstancia, cultura y tradición del país.

La bebida y la cantina, tanto en las cintas cinematográficas como en las canciones, muestran espacios propios que reflejan una parte de la identidad del mexicano.

Cantina, bebida y canción son elementos que se entrelazan en la tradición histórica del pueblo mexicano:

¡Por nuestra amistad
hasta la mitad!

¡Por nuestros pocos conocimientos
hasta los cimientos!
¡salud!

 

Para todo mal
mezcal
para todo bien
también

Lope de Vega describió:

"El vino desde que lo
pisaron,
huye de los pies
y sube a la cabeza".

Eufrasio Reyes escribió:

En la cantina el hombre se transporta a lugares inimaginables, pero el otro día la realidad es más cruel que la cruda misma".

Al igual que en siglos anteriores, en el siglo XX la embriaguez es considerada un desorden humano. Bien pinto el poeta Antonio Plaza (1833-1882) al borracho y lo describió con este texto:

Cuando a inflamarle empieza el aguardiente
lenguaraz, atrevido
vivaracho
es intrépido, franco y excelente amigo
pero juzgó sin empacho
porque el borracho, en fin, sólo es... borracho.

No es desconocido para nadie que quien no se mide en el beber hace y dice cosas de las cuales se arrepiente al día siguiente. El beber sin bebida lástima no sólo el buen juicio sino las buenas costumbres: hace a la gente confusa sin elegancia y agresiva.

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