ORÍGEN DEL MAÍZ

El maíz, tal como lo conocemos actualmente, es el mismo que ha dependido de la mano del hombre para su vivencia, durante milenios; pero es un huérfano entre las gramíneas, pues no pertenece a ninguna familia conocida. Ha sido cultivado incesantemente en América, quizá durante los últimos 15 mil años, cinco mil después de que los primeros habitantes de América se establecieron en el continente, y por hibridación cultivaron al maíz silvestre, llegando a producir el actual de mazorcas, en lugar de espigas con vainas cerradas, como fue el original selvático.

Según Joaquín Meade, de acuerdo con la luz que arroja la interpretación de los códices y la arqueología, el maíz empezó a ser cultivado en Tamoanchatan, en las huastecas mexicanas, que es tierra baja, fecunda, primorosa, paraíso del oriente, lugar del ave y la serpiente, de la procreación, del parto, mansión de dioses y sitio de abundancia colosal. Si los antiguos pobladores de México, como se cree, llegaron en barcas a Panutla, que luego se llamo Pánuco, y de ahí pasaron al Colhuacán y luego a Temoancán, para proseguir hacia Cuextecatlichocayan, Cohuatlicamacy Tollan, es muy posible que durante milenios se hayan asentado en Tamaoanchán, la tierra de la abundancia, en donde aún crece silvestre el maíz y donde el hombre descubriera y domesticara esa planta.

En 1949, el genetista norteamericano profesor Paul C. Mangesdorf, realizó un descubrimiento arqueológico de gran importancia para la historia del maíz, al encontrar en una cueva de México restos acumulados de civilizaciones indígenas, superpuestas en varias capas, donde se hallaron con otros ejemplares de la vida india, mazorcas de maíz; lo que permite seguir las cambiantes características de esa planta, logradas por el cultivo, dando fuerza a la opinión que ha estimado que el maíz moderno desciende, por hibridación, del original maíz tunicado, o cuyos granos se hallaban separados y encerrados en vainas, en lugar de formar hileras seguidas en la mazorca, como se le conoce actualmente.

Por otra parte, el profesor Mangesdorf descubrió que, mediante el método del carbono 14, los testimonios más antiguos que se conocen del cultivo del maíz están en la zona de dominio del antiguo México, y corresponden a una antigüedad de 5 mil 600 años, mientras que los cultivos de otros lugares, como los del Perú, por ejemplo, que disputaban la supremacía a los mexicanos, apenas tienen una antigüedad de unos 800 años.

El doctor Sylvanus G Morley da testimonio de un manuscrito del siglo XVI, la " Crónica de la Santa provincia del Santísimo nombre de Jesús de Guatemala ", en la cual se lee lo siguiente: " si bien se advierte, todo cuanto hacía y decían( los indios), era en orden del maíz, que poco faltó para tenerlo por Dios, y era y es tanto el encanto y el embeleso que tienen con las milpas, que podrían olvidar hijos y mujer y otro cualquier deleite, como si fuese la milpa su último fin y bienaventuranza. Informe éste que el mayista doctor J. Bric. S. Thompson corrige, diciendo: "esto viene muy a punto, pero el cronista cometió un error. Los indios sí miraban al maíz como un dios, por más que tuvieran buen cuidado de no hacer que los frailes lo supieran... aún hoy, tras cuatro siglos de cristianismo, se habla de él (del maíz) con reverencia y se le llama " su gracia ".